6 de August de 2012 00:03

Casa Blanca, el maleficio torero

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Cuenta la leyenda quiteña que a la pregunta: ¿hasta cuándo Padre Almeida? Siempre hay la respuesta: ‘hasta la vuelta señor’.

Sin embargo, curiosamente, desde hace 15 años también se ha escrito un cuento futbolero en Quito que no halla la respuesta por ningún lado: ¿cuándo ganará Barcelona en el estadio de la ‘U’?

Sin ser todavía una leyenda y sin hallar la contestación, en la novela futbolera, que ayer volvió a escribir un emocionante capítulo, Barcelona es el principal protagonista de ese mito de no poder ganar en el estadio Casa Blanca.

Ayer, los hinchas amarillos volvieron a sentir ese incómodo nudo en su garganta de no poder festejar un triunfo. El grito ‘¡ganamos!’ se volvió a enredar en el intento 37 y el invicto en la casa de los albos sigue intacto.

El ‘fantasma’ que absorbió la alegría y la ilusión amarilla en el empate 2-2 entre Liga y Barcelona, en Ponciano, tuvo nombre y apellido: Claudio Bieler

Uno de los goleadores del torneo (con 18 tantos) evitó que los toreros sonrieran. Ese espíritu goleador de Bieler limpió los malos momentos que persiguen al DT Edgardo Bauza. Cuando el ‘Patón’ pareció hallar el equipo ideal, un hechizo maligno trastocó sus planes en el camerino, ayer.

En el calentamiento del vestuario, Édison Méndez se rompió el tendón de Aquiles izquierdo y no pudo jugar. Sin ‘Kinito’, a la ‘U’ le apagaron la luz y la generación de fútbol. Eso se sintió en Liga.

Bauza salió a enfrentar el cotejo con Ariel Nahuelpan como otro delantero y el juvenil José Francisco Cevallos de abastecedor. Lo que careció Liga, sin un el generador de fútbol, a Barcelona le sobró con Damián Díaz de líder.

El primer capítulo, en las dos escenas de 45’, dejó poco para contar. A favor de los visitantes se destacaron el mano a mano de Narciso Mina, a los tres minutos, y un tiro libre de Luis Caicedo.

En la ‘U’, las jugadas de ataque del primer tiempo fueron más individualidades de Ariel Nahuelpan, Claudio Bieler, José Francisco Cevallos… Fue un primer tiempo más friccionado.

La fiesta se vivió en el segundo tiempo con los goles. Allí hubo dos episodios vibrantes: el primer cuarto de hora y los últimos 10’. No tanto por la brillante exposición del juego de ambos sino por los goles. Barcelona tuvo en el ‘Kitu’ Díaz una varita mágica para tratar de romper el mito y ganar.

Díaz brilló. Ilusionó y puso la fantasía en el partido. En el primer gol ganó a Ezequiel Luna y a Norberto Araujo con un pique fulminante. Entró al área, definió con talento y burló hasta al portero Alexander Domínguez para el delirio de los toreros (56’).

Cuatro minutos duró la alegría visitante. Bieler apareció como un duende a recibir un pelotazo de ‘Pepe Pancho’ Cevallos (júnior) y con remate que impactó en el vertical puso la igualdad.

Cuando Liga empezaba a tomar aire para reorganizarse, la expulsión de Eduardo Echeverría (a los 69’) pasmó los buenos vientos y Barcelona creció. Otra vez apareció Díaz con su hechicería y a los 80’ libró la marca de Néicer Reasco, esquivó a Elvis Bone y con potente remate puso a soñar con el fin de la maldición.

Todo estaba listo para que se rompiera el maleficio, pero Bieler desató la alegría local con el agónico gol del empate. Sin jugar bien, aunque para Bauza, fue “uno de los mejores partidos de Liga”, los hinchas festejaron un empate que frustró a los canarios.

Así, el cuento futbolero de Barcelona ganando por primera vez en Ponciano ,otra vez, quedó sin respuesta. ¿Hasta cuándo? Hasta la próxima oportunidad...


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