29 de January de 2012 00:02

El ariete Gilmar Gavica sigue las huellas del habilidoso ‘Pepín’

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José Gavica y su hijo Gilmar tienen una diferencia marcada: el primero en su época como futbolista fue mediocampista, pero el segundo prefirió ser delantero.

Pese a eso, tienen en común su pasión por el fútbol. El gusto de Gilmar, de 19 años, es natural. No recuerda haber visto jugar a su papá, pero revive los momentos de gloria del 'Pepín', como llaman al ex jugador de Barcelona, a través de fotografías.

Gavica padre era, y sigue siendo, de textura delgada y mide 1,68 metros. Su virtud era la habilidad y no la potencia. Pero con Gilmar ocurre todo lo contrario.

El ex técnico de la Selección y formador de futbolistas en el país, Dusan Draskovic, destaca la potencia de Gilmar. “Es un jugador que le gana a cualquier defensor en el mano a mano. Tiene características de centrodelanteros clásicos y modernos: potente, pero ágil al mismo tiempo”, analizó el estratega, quien lo dirigió en las divisiones inferiores de Barcelona.

El estratega Eduardo Granda, ex técnico de las divisiones formativas del equipo canario, considera que Gilmar Gavica tiene muchas posibilidades de convertirse en un delantero “temible para cualquier defensa”. Sabe ubicarse bien en el área rival y correr cerca del arco contrario.

Nació futbolísticamente en la academia Alfaro Moreno. Pero antes de llegar a Barcelona tuvo un paso fugaz River Plate Ecuador y Emelec. Hasta el año pasado, jugó en el equipo de reservas del equipo torero.

Hace dos semanas estuvo a prueba en Ferroviarios de Durán, que ascendió a la Serie B, pero los estudios lo alejaron de los entrenamientos. La semana pasada empezó a rendir exámenes y decidió dejar de asistir a las prácticas para aprobar las materias.

‘Pepín’ disfruta que su hijo, seleccionado Sub 18, haya escogido hacer del fútbol una carrera, pero también le inculca el gusto y la importancia de la formación académica para ganar un título igual de importante: el universitario.

Algo que siempre hace es darle consejos. “Debe saber soportar lo que es pelear el puesto, es una lucha de todos los días, porque lo que se hace durante la semana sirve para el domingo”, explica Gavica, cuyo currículum aún parece inalcanzable para su heredero: ‘Pepín’ estuvo nueve años en el ‘Ídolo’ (en dos períodos distintos) y fue tres veces campeón nacional. También pasó por el fútbol chileno y por El Nacional.

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