27 de diciembre de 2018  00:00

Los árbitros ecuatorianos se ajustan a los cambios internacionales

El árbitro cuencano Luis Quiroz dirigió el partido de la fecha 21de la segunda etapa del torneo local entre el Club Sport Emelec y Liga de Quito, jugado en el estadio George Capwell. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

El árbitro cuencano Luis Quiroz dirigió el partido de la fecha 21de la segunda etapa entre el Club Sport Emelec y Liga de Quito, en el estadio George Capwell. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Pablo Campos. Coordinador (D)

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El lunes 10 de diciembre, 15 árbitros y dos asesores de partidos fueron concentrados en Guayaquil por la Comisión Nacional de Arbitraje. Allí les informaron que estaban preseleccionados para formar los dos sextetos de jueces que dirigirían las finales del torneo entre Liga, ganador de la primera etapa, y Emelec, club que dos días antes se había quedado con la segunda fase.

Las autoridades del referato esperaron hasta el final del curso para informar quiénes serían los jueces designados para las finales. Durante dos días de trabajo, los árbitros revisaron videos, hubo capacitación de parte de los académicos de la Comisión de Arbitrajes y se reiteró un concepto que se volvió repetitivo durante la segunda fase del torneo: había que tener mucha concentración en los partidos. Habría poca tolerancia con los errores en el juzgamiento de las acciones.

Carlos Orbe, en la primera final y Luis Quiroz, en la segunda, fueron los jueces designados para conducir los partidos 265 y 266 de la temporada, los dos más importantes del año. El primero, otavaleño, de 36 años, y con carné FIFA desde el 2013, fue el líder del grupo de seis réferis escogidos: Luis Vera fue el asistente uno y Byron Romero, el dos; Franklin Congo actuó como cuarto árbitro y allí vinieron las innovaciones: a José Luis Espinel y Diego Lara les encomendaron la función de réferis de área.

El árbitro Roddy Zambano (izquierda) discute con el entrenador del Delfín, Fabián Bustos, durante el partido del pasado sábado ante U. Católica. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO


La decisión llegó, según Pepe Miguel Mosquera, presidente de la Comisión de Árbitros de la Ecuafútbol, como una medida alternativa ante la imposibilidad de implantar el videoarbitraje en las finales. El directivo se mostró satisfecho por el rendimiento y la coordinación mostrada por los jueces en la serie final. “Nos quedamos con la sensación de los dos últimos cotejos, el nivel del arbitraje en el año fue bueno”.

El jueves 13, un día después del primer juego entre albos y eléctricos, al cuencano Luis Quiroz le llegó la buena nueva. Él fue designado para liderar al grupo de jueces para el partido de vuelta en la capital.

El azuayo, de 31 años, con escarapela FIFA desde el 2016, se convertía de esa forma en el juez con más partidos en el año: 25 en total, uno más que su colega Orbe y Roddy Zambrano. Su grupo de apoyo lo completaban Christian Lescano y Juan Carlos Macías, como asistentes; Guillermo Guerrero, cuarto juez, y Daniel Salazar y Juan Carlos Albarracín, como los asistentes de área 1 y 2.

“Haber pitado la mayor cantidad de partidos simplemente refuerza el gran trabajo que se hizo durante el año. Hay árbitros con más experiencia que yo, pero hice un buen año y por eso fui seleccionado y me siento satisfecho”, confesaba ayer Quiroz desde Cuenca.

El réferi dice que la capacitación de Guayaquil fue decisiva para minimizar errores. Se trabajaron muchas acciones de coordinación con la presencia de los nuevos árbitros de área. “Al final, quien tiene la última palabra siempre será el central, pero siempre es bueno contar con una ayuda en las áreas”, añadió.

El central miró en dos ocasiones a su compañero Salazar para dos jugadas concretas: un remate de Juan Luis Anangonó, en el primer tiempo, que el arquero Esteban Dreer rechazó desde la línea de meta, pero con casi todo su cuerpo dentro del arco. En el segundo tiempo, un posible penal a Jhojan Julio también fue descartado.

Luis Muentes, representante gremial de los jueces, sostiene que este fue un buen año para sus colegas. “Siempre habrá críticas y estamos conscientes de que hay errores, pero trabajamos para mejorar”.

Mosquera reconoce que uno de los momentos más críticos de la temporada ocurrió luego de la jornada 16 de la segunda etapa, jugada el 28 de octubre. Allí hubo errores serios en tres partidos. En el Aucas- Emelec, el árbitro Omar Ponce no concedió un penal legítimo al cuadro local y sí pitó a favor de los eléctricos en una jugada similar. Ponce recibió calificación regular. No pitó el resto del torneo de la A.

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