Instalaciones del ECU 911 Macas fueron dañadas por d…
Dirigencia indígena de Pastaza radicalizará la prote…
¿Qué viene tras el fin de las clases en la Sierra?
Ejecutivo seguirá sin mayoría en la Asamblea
Calma en los exteriores de la Casa de la Cultura tra…
Corte Nacional determinó que Iván Saquicela no comet…
La Asamblea no puede intentar destituir a Lasso otra vez
La OTAN considera a Rusia una ‘amenaza directa’

Los charcos de agua son los peores enemigos de la Tricolor en Quito

La cancha del estadio Olímpico Atahualpa durante el partido entre Ecuador y Bolivia. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

La cancha del estadio Olímpico Atahualpa durante el partido entre Ecuador y Bolivia. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

La cancha del estadio Olímpico Atahualpa durante el partido entre Ecuador y Bolivia. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Un resbalón de Jefferson Montero, un traspié de Christian Noboa, una caída de Yasmany Duk… Esas acciones ocurrieron esta tarde (13 de octubre del 2015) en  la cancha del estadio Olímpico Atahualpa durante el partido entre Ecuador y Bolivia.

Los jugadores cometieron estos errores en plenos charcos de agua que se originaron por el aguacero que cayó en el césped del Atahualpa.

El partido de la segunda fecha de las eliminatorias se inició a las 16:00 y, al mismo tiempo, la lluvia cayó con fuerza en el escenario. Esto originó los charcos en los costados de la cancha, sobre todo en el sector  sur del escenario, precisamente el sitio por donde le correspondía atacar a la Tricolor.

Trabajadores del estadio Atahualpa intentan drenar con más celeridad el agua tiempo de descanso. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

En los primeros 45 minutos, los charcos no desaparecieron del todo pese a que la lluvia disminuyó. Así, se evidenció que el drenaje no funcionó en esa etapa.

Los futbolistas ecuatorianos evidenciaron su frustración y, al final, del primer tiempo algunos ‘patearon’ los charcos de agua. Ellos no pudieron exhibir el juego ‘agresivo’ que mostraron ante Argentina por este inconveniente y por la resistencia del cuadro boliviano para despejar el balón.