18 de diciembre de 2019 08:01

Y fueron felices... El cuento detrás de una religión llamada Flamengo

Los jugadores de Flamengo desfilan en un camión en medio de aficionados que celebran su triunfo en la Copa Libertadores 2019 este domingo, en la ciudad de Río de Janeiro (Brasil).

Los jugadores de Flamengo desfilan en un camión en medio de aficionados que celebran su triunfo en la Copa Libertadores 2019 este domingo 24 de noviembre, en la ciudad de Río de Janeiro (Brasil). Foto: EFE

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Agencia EFE
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Para los místicos, que aún buscan explicaciones al espectacular 2019 del Flamengo, no parece casualidad o detalle menor encontrar que desde el banquillo viene dirigiendo un Jorge de Jesús con la ayuda de Joao de Deus (Dios).

Como si no bastasen estos refuerzos de peso traídos a Río de Janeiro desde Portugal, tampoco pasa desapercibido el hecho de que el club rojinegro adoptó como tutor espiritual al patrono de las causas imposibles, San Judas Tadeo, a quien la Iglesia relaciona como primo de Jesús. Jesús de Nazaret, no el entrenador luso.

Cualquiera sea la explicación para tanta felicidad que embarga a más de 40 millones de seguidores, y que puede desbordarse si el equipo conquista en Catar la Copa Mundial de Clubes el 21 de diciembre, la historia del Flamengo, que es seguido como una religión, deambuló por caminos inesperados.

En el principio no fue el fútbol, pero sí la consigna de remar para el mismo lado.

La historia del club "más querido" comenzó en 1895, seis años después de la Proclamación de la República Federativa de Brasil.

Remar en las playas de Flamengo y Botafogo era por entonces un deporte atractivo para la elite radicada en el elegante sur de Río de Janeiro.

La moda, alimentada por la participación de marineros holandeses, llevó irremediablemente a la idea de crear el Clube de Regatas do Flamengo, que tomó forma el 17 de noviembre de ese año de 1895.

No obstante, los fundadores convinieron en que la fecha oficial sería el 15 de noviembre en coincidencia con la fiesta del Día de la República.

Siete años después comenzó a brotar en el país una suerte de fiebre de fútbol al tiempo que comenzaba a declinar el interés por el remo.

Por entonces, los socios del Clube de Regatas do Flamengo practicaban durante la mañana y en la tarde se citaban para jugar interminables partido de fútbol en la sede de otra entidad vecina, Fluminense.

Allí, además de estudiantes aristócratas, confluían negros, indios y jóvenes pobres llegados desde el populoso norte de la ciudad, un panorama que pronto comenzó a incomodar a los directivos y socios de esa institución abiertamente elitista.

El 7 de julio de 1912 la tensión derivó en una desbandada de jugadores que pronto encontraron acogida en el Fla. Así nació el equipo de fútbol, que incorporó los colores rojo y negro, distinto al azul y oro que caracterizaba a los remeros.

Por la gracia del fútbol los hinchas del Flamengo vivieron años de leyenda a mediados de la década del 40, cuando el entrenador Flavio Costa reunió una plantilla en la que destacaban Thomaz Soares da Silva Zizinho, el goleador Silvio Pirilo y Jair da Rosa Pinto.

Los más altos picos de rendimiento en la historia del Mengao parecen repetirse con intervalos de casi 40 años.El 13 de diciembre de 1981 el Flamengo tocó techo al conquistar con una goleada de 3-0 la Copa Intercontinental en Japón a expensas del campeón de Europa, el Liverpool.

Fue la consagración del equipo de Arthur Antunes Coimbra Zico, la máxima figura de la historia del club.Tras un largo periodo de sequía, el nuevo renacimiento comenzó en 2013, cuando el club comenzó a pagar deudas y a contratar jugadores y una comisión técnica europea.

Jorge Jesus, su entrenador adjunto Joao de Deus y un numeroso grupo de asistentes han provocado en Brasil una pequeña revolución en la forma de jugar el fútbol en apenas seis meses.

Y no es que hayan cambiado la filosofía del fútbol brasileño desde el desembarco el 20 de junio, sino que agregaron criterios europeos, como el marcaje a partir de los delanteros en campo adversario, la posesión del balón pero el rápido desprendimiento del mismo, el juego vertical y el cuidado físico de los jugadores.

Para este desafío contribuyeron jugadores con larga trayectoria en Europa como los laterales Rafinha (exBayern Múnich) y Filipe Luis (exAtlético Madrid), el central español Pablo Marí (exDeportivo de La Coruña), el centrocampista Gerson (exRoma) y el goleador Gabriel Barbosa Gabigol (ex Benfica e Inter de Milán).

El exentrendor del Benfica y el Sporting acabó con la informalidad que caracteriza a los futbolistas brasileños e introdujo la puntualidad como regla de oro.

Y puso fin a la cultura extendida a los principales equipos, que alteraba los objetivos de la temporada según los resultados en los torneos locales y los internacionales que disputaban.

Quizá sin saberlo, el entrenador portugués desempolvó los orígenes del Flamengo: "remar para el mismo lado".En otras palabras, sus jugadores quedaron obligados a participar en todos los torneos, en todos los partidos.

Y así llegó con anticipación el título del Campeonato Brasileño y la Copa Libertadores a expensas del campeón del año pasado, el River Plate.

La temporada especial puede tener una coronación especial si el hombre que pregona "gloria o muerte" para atizar a sus pupilos lleva al Mengao a la victoria en la Copa Mundial de Clubes.

Los hinchas sueñan con la repetición de la final de 1981 contra el Liverpool. Y todos creen que para Jesus, Deus, Gabigol y compañía no hay causas imposibles.

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