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Emilio de Justo cortó una oreja en una tarde de valor y torería

El torero español Ginés Marín realiza un pase a

El torero español Ginés Marín realiza un pase a "Buen Mozo", de la ganadería Guachicono hoy durante la segunda corrida del abono de la 61 Feria de Cali, en Cali (Colombia).

El torero español Emilio de Justo realiza un pase a “Aliado”, de la ganadería Guachicono hoy durante la segunda corrida del abono de la 61 Feria de Cali, en Cali (Colombia). Foto: EFE

Emilio de Justo tuvo un muy buen debut en Cali al cortar una oreja, el viernes 28 de diciembre de 2018 en la Feria de Cali. El premio pudo ser doble si no hubiera sido por el fallo a espadas en el segundo de su lote. Otro debutante era el español Ginés Marín que dejó ver su excelente concepto y perdió trofeos con el acero y el nacional Ramsés dejó buenos pasajes de su arte y buen concepto sin que los haya podido rematar.

Con menos de media entrada, en tarde con ráfagas de viento molesto, se lidió un encierro de Guachicono -que volvía a esta plaza al cabo de siete años- con un juego variado desde los nobles a los enrazados y picantes pero todos con transmisión.

Abrió plaza el torero colombiano Ramsés Ruiz, el 28 de diciembre. El diestro entregado logró una faena intermitente entre algunos muy buenos derechazos suaves, uno que otro enganchón, y por la buena voluntad se pasó de faena para dejar una estocada entera y caída. Leves pitos al torero y palmas en el arrastre al toro.

En su segundo el colombiano saludó a la verónica, tras un buen inicio el viento conspiró para la continuidad, pero Ramsés logró tres pases por el pitón derecho de temple y hondura, y dos series más de la misma laya de expresiva calidad y arte. No halló colocación con la mano izquierda y volvió por la derecha en dos series más de derechazos, una con gran aguante, manoletinas de cierre y pinchazo, estocada entera y tendida y otra media igualmente tendida que lo dejaron sin su trofeo. Aviso. Palmas al toro en el arrastre.

Nuevo en esta plaza era Emilio de Justo que hizo frente a un toro que mostró algún problema de motricidad con una de sus extremidades y al que Franco – que reapareció después de la cornada del miércoles – le dejó un buen par de banderillas. Pese a que el toro se defendía, De Justo logró una faena de mérito, transmisión y entrega con base a buen toreo de exposición y solvencia por varias series de derechazos donde el viento puso, además, su dosis de complicación. Naturales de mérito, molinetes de aguante. Gran estocada entera y oreja que paseó por el anillo entre el los aplausos y reconocimientos generales.

El torero español Ginés Marín realiza un pase a “Buen Mozo”, de la ganadería Guachicono hoy durante la segunda corrida del abono de la 61 Feria de Cali, en Cali (Colombia). Foto: EFE

En el quinto, un toro serio por delante, el extremeño, revelación de la temporada europea, hizo una faena de aguante, de cercanías, arriesgando mucho y dejándose en cada muletazo la piel entre algún susto y muchos suspiros del público, faena para entendidos y torería honda y sincera. El mal manejo de la espada le arrebató no solo una oreja sino la que pudo haber sido una puerta grande a una seria y torera actuación. Gran ovación.

Cerraba la terna Ginés Marín, otro extremeño y otro debutante. Recibió de capa al tercero a pies juntos en medio del viento. Faena con acordes de toreo bueno, de su particular concepto que es el de los grandes, con momentos de gran calidad. Derechazos, forzado de pecho, naturales sueltos ya que el toro se paró. Nueva serie de derecha, circulares e improvisados remates. Derechazo, cambio por la espalda. Estocada entera tendida y trasera. Descabello y aviso. Palmas al toro en el arrastre.

El sexto de Marín salió a plaza embistiendo con las manos por delante, serio de hechuras propició un espectacular tumbo al picador antes de ser banderilleado con acierto por Gustavo García, ‘El Jeringa’. Doblones del extremeño de gran concepción y derechazos de excelente empaque y luego de los parones del toro el aguante y la quietud fueron la marca de una buena faena donde el valor, la porfía y la clase afloraron y todo en un palmo de terreno. La estocada entera no fue suficiente por que quedó caída y Marín se dejó la oreja con cinco golpes de verduguillo y un aviso.

Una tarde sin muchas orejas, pero eso sí con mucha torería.

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