15 de July de 2012 17:15

El debutante sevillano Juan Ortega apunta bien, pero sin disparar del todo

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El novillero sevillano Juan Ortega, debutante hoy en la monumental madrileña de Las Ventas, hizo lo más destacado del festejo celebrado en esta plaza, con apuntes de toreo bueno, sin embargo, sin llegar a redondear ninguna de sus dos faenas.

FICHA DEL FESTEJO

Cinco novillos de Luis Algarra, y uno -el cuarto- de Yerbabuena, cómodos de presencia, nobles y muy toreables. Los mejores, segundo y sexto. El más deslucido, el primero.

Manuel Dias Gomes: estocada casi entera desprendida (silencio); y bajonazo trasero (silencio).

Juan Ortega: estocada casi entera pescuecera con vómito (ovación); y dos pinchazos y cinco descabellos (silencio tras aviso).

Luis Miguel Castrillón: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo y media (silencio).

En la enfermería fue atendido Juan Ortega al finalizar la lidia del tercero de "una herida en el tercio medio de la cara posterior de la pierna derecha de quince centímetros", practicándosele "cura oclusiva" con el fin de que pudiera regresar al ruedo, para ser sometido a tratamiento quirúrgico tras finalizar el quinto "bajo anestesia local y sedación, de rotura de aponeurosis de tibial anterior de diez centímetros de longitud, de pronóstico reservado".

La plaza tuvo media entrada en tarde-noche agradable.
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LA ELEGANCIA DE ORTEGA
No hay excusas esta vez para disculpar el poco acierto de los novilleros, sobre todo teniendo en cuenta las facilidades que dieron los novillos. Por cierto que también se ha notado el contraste con las dos novilladas precedentes en este "Certamen de Promoción de Novilleros", en las que el ganado de Murteira Grave y de Javier Molina resultó un grave hándicap para los participantes.

De aquellas novilladas ásperas, duras y con mucho picante se ha pasado a ésta de embestidas más suavonas, con el único inconveniente de que la mayoría de los "algarras" no han tenido finales claros. Pero, en general el conjunto "se ha dejado mucho", según expresión de moda en la jerga.

En un panorama así, lo único sobresaliente en la tarde corrió a cargo de Juan Ortega, que lució un toreo elegante y a ratos profundo, mucho más allá de los detalles, con empaque y prestancia, corriendo la mano con lentitud mientras se quedaba muy quieto.

Lo más redondo lo hizo en su primero, lo mismo con el capote que con la muleta, sobre todo en la primera parte de la faena, en la apertura y en dos tandas a derechas. No obstante, le faltó un tramo que tampoco tuvo el astado, venido a menos. Y hubiera necesitado matar mejor para tener más pañuelos en la petición de oreja, finalmente denegada.

El quinto fue más paradito y aunque Ortega empezó bien de nuevo tampoco tuvo suficiente oponente.

El portugués Dias Gomes apechó con el garbanzo negro del encierro, el primero, manso, protestón y corto de viaje, al que era imposible darle un pase sin que tropezara el engaño, menos aún ligarle dos seguidos. El cuarto acompañó más, y aunque el trasteo tuvo notables desigualdades y resultó demasiado largo, a ratos no se dio mala maña el novillero, sin embargo, sin llegar a rematar.

Castrillón, de Colombia y nuevo también en esta plaza, se tomó demasiadas precauciones en su buen primero, toreando despegado y un punto acelerado. En el sexto puso voluntad, temple también a ratos, pero otra vez por debajo de la calidad del novillo, de francas embestidas.

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