25 de noviembre de 2018 17:36

Fama de UFC impulsa las artes marciales mixtas en gimnasios

Carlos Barreto, instructor de  jiu jitsu, realiza una demostración con Mauricio Sánchez en el gimnasio Héroes Quito, en el centro-norte. Foto: Roberto Peñafiel/ EL COMERCIO.

Carlos Barreto, instructor de jiu jitsu, realiza una demostración con Mauricio Sánchez en el gimnasio Héroes Quito, en el centro-norte. Foto: Roberto Peñafiel/ EL COMERCIO.

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Pablo Campos
Coordinador (D)

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La voz estruendosa de James Hetfield, el vocalista de Metallica, suena como un trueno entre las paredes del gimnasio Héroes Quito, en el centro-norte. La discografía de la agrupación estadounidense de thrash metal es escogida como banda sonora de la hora de entrenamiento de jiu jitsu, liderada por Mauricio Sánchez.

Son las 17:00 del martes y seis hombres de entre 18 y 50 años repasan técnicas para realizar combate de piso. El jiu jitsu es un arte marcial cuyas técnicas incluyen luxaciones articulares, golpes y estrangulamientos para reducir al oponente.

20 minutos después de iniciada la clase y cuando en los parlantes suena The Day That Never Comes de la citada Metallica, la abogada Ana María Ordóñez baja presurosa los cinco escalones que separan el tatami de la parte alta del gimnasio. Ella se cambia rápidamente y se coloca un kimono. Descalza, avanza hasta el filo de la pista y pide la autorización de Sánchez para poder ingresar a la clase.

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“Practico desde hace ocho meses en el gimnasio. He probado de todo: aeróbicos, fútbol, pero no hay nada como esto. Además de ayudarme a sentirme cómoda físicamente, estoy aprendiendo a defenderme para cuando esté en la calle o en el bus”, dice Ordóñez.


Entrenadores, dueños de gimnasio y usuarios consultados por este Diario concuerdan que desde hace cinco años, en la ciudad hay un auge en la práctica de las artes marciales mixtas. La oferta incluye las citadas clases de jiu jitsu, kickboxing y boxeo tailandés.

El entrenador Sánchez sostiene que las principales motivaciones de los usuarios tienen que ver con criterios estéticos (reducir medidas) y aprender técnicas de defensa.

Carla Hidalgo  es comerciante y practica kickboxing, en el gimnasio Águila Negra de Béber Espinosa. Foto: Roberto Peñafiel/ EL COMERCIO.

Carla Hidalgo es comerciante y practica kickboxing, en el gimnasio Águila Negra de Béber Espinosa. Foto: Roberto Peñafiel/ EL COMERCIO.


Pero, esta evangelización de las artes marciales mixtas también tiene su explicación en el boom de la UFC (Ultimate Figthing Championship) la franquicia estadounidense que ha popularizado los combates en el mundo y ha elevado a la categoría de ídolos a peleadores como Connor Mc Gregor, Ronda Rousey y Anderson Silva. Ecuador también tiene un peleador en el exitoso circuito: Marlon ‘Chito’ Vera. 

“Los triunfos del ‘Chito’ han impulsado mucho la movida de las peleas y el gusto de la gente por esta actividad en los gimnasios”, reconoce Óscar Cortez, cinturón negro de kickboxing. Él se entrena en Águila Negra, el gimnasio de Béber Espinosa, excampeón mundial de la disciplina.

El recinto de entrenamiento recuerda el pasado deportivo glorioso de Espinosa: hay recortes de prensa en donde se reseñan sus logros y fotografías de sus combates. Cristofer Espinosa, hijo del campeón, es instructor del centro y reconoce que la gente está interesada en aprender a defenderse y también liberarse del estrés pegándole a enormes sacos de box. En el sitio alternan deportistas que se preparan para combates como Cortez, que participa del circuito de combates profesionales, con abogados, ingenieros o comerciantes como Carla Hidalgo, que dice que no hay nada más liberador que dar golpes y patadas para quitarse la tensión.

En Águila Negra, el ‘soundtrack’ de los entrenamientos incluye reggaetón, mientras en Predador NewLevel, un centro de thaiboxing, ubicado en la avenida Occidental, la banda elegida es Guns N' Roses.

Gabriel Zambrano, de 14 años, alterna golpes de puño con sus guantes Venom y patadas en un saco amarillo Faitex. Él entró al centro porque le gusta descargar energía, aunque no descarta en el futuro involucrarse en el circuito de combates en la capital.

Hay peleas amateurs y profesionales. Gorky Rodríguez, de la empresa EMMA, organiza carteleras. La última se produjo hace dos semanas en el coliseo del Colegio Benalcázar. Él ha dirigido 16 programaciones en los últimos ocho años. “Al comienzo todo iba a pérdida, pero solo en los dos últimos años organicé seis carteleras. Hay una afición grande, sobre todo en Quito”. 11 de sus 18 eventos se desarrollaron en la capital.

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