31 de mayo de 2019 11:18

Ajustada carrera entre Río y Sao Paulo por el Gran Premio de F1 de Brasil

Lewis Hamilton (centro) piloto de la escudería Mercedes AMG, celebra con su equipo después de ganar el Gran Premio de F1 de Brasil y obtener el título de constructores, en el circuito de Interlagos en Sao Paulo el 11 de noviembre de 2018. AFP

Lewis Hamilton (centro) piloto de la escudería Mercedes AMG, celebra con su equipo después de ganar el Gran Premio de F1 de Brasil y obtener el título de constructores, en el circuito de Interlagos en Sao Paulo el 11 de noviembre de 2018. AFP

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Agencia AFP
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¿Río de Janeiro o Sao Paulo? El futuro del Gran Premio de Brasil aguarda expectante la decisión de los dirigentes de la Fórmula 1, que deben escoger entre mantener la carrera en el circuito de Interlagos o mudarse a un nuevo y moderno autódromo en Río.

No es poca cosa lo que está en juego: Brasil es el país donde la categoría reina del automovilismo consigue sus mayores audiencias. El año pasado, 115,2 millones de telespectadores del gigante sudamericano vieron al menos uno de los GP de la temporada, bastante por delante del público chino (68 millones) y de Estados Unidos (34,2 millones).

Sao Paulo alberga la carrera desde 1990, pero el contrato con la F1, que expira en 2020, todavía no ha sido renovado.

El 8 de mayo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abrió la polémica al anunciar con gran pompa que el Gran Premio de Brasil tendría lugar “desde el próximo año” en Río, en un autódromo “construido en seis o siete meses”.

Sus declaraciones corrieron con velocidad y tuvieron un efecto bomba, aunque las autoridades de la F1 no tardaron en matizarlas. El contrato de Sao Paulo seguirá en vigor hasta 2020 incluido, y Río es simplemente candidato a la organización de la prueba a partir de 2021.

Frente a las dudas de los especialistas sobre los plazos, JR Pereira, CEO del consorcio a cargo del proyecto, Río Motorsports, explicó a la AFP que “en realidad, la duración prevista de las obras es de 16 a 17 meses”.

¿Simple fallo de comunicación o intento de influenciar la decisión? Bolsonaro, diputado por Río de Janeiro durante tres décadas, parece haber elegido su bando.

El alcalde de Sao Paulo, Bruno Covas, se dijo “sorprendido” por el anuncio y aseguró que las negociaciones para renovar el contrato en la mayor ciudad de Sudamérica estaban “adelantadas”.

El gobernador del estado de Sao Paulo, Joao Doria, se mostró más categórico: “El GP se disputará en Interlagos hasta 2020 y continuará. Si Rio quiere competir por la F1 con Sao Paulo, puedo garantizar que Sao Paulo tiene más oportunidades de vencer”.

“Hay un aspecto político importante”, explica Victor Martins, director de Grande Premio, principal página de información sobre el deporte automovilístico en Brasil, recordando que Doria no oculta sus ambiciones para las elecciones presidenciales de 2022.

Spa de los trópicos

Playas paradisíacas, estructura hotelera heredada de los Juegos Olímpicos-2016: a Rio no le faltan atractivos.

El proyecto es ambicioso: un autódromo con capacidad para 130.000 espectadores (más del doble de Interlagos) y un trazado diseñado por el célebre arquitecto alemán Hermann Tilke, que ya concibió los de Hockenheim, Shanghai o Sepang.

El presupuesto está estimado en 697 millones de reales (USD 170 millones) para una construcción que debe ser financiada solo de forma privada.

“Escuchamos lo mismo para el Mundial-2014 y los Juegos Olímpicos-2016, pero al final habrá inevitablemente dinero público”, desconfía Victor Martins, pese a la negativa categórica del consorcio y a la situación financiera del Estado de Río, cerca de la bancarrota.

“El proyecto de Rio está más alineado con la estrategia de Liberty Media [el grupo que controla la categoría desde 2017] para la Fórmula 1, con un autódromo más moderno y en una ciudad de verdadera vocación turística”, estima Pedro Trengrouse, profesor de la Fundación Getulio Vargas.

JR Pereira sueña con construir un Spa-Francorchamps de los trópicos, con un “trazado rápido” como el del circuito belga y un proyecto “que trate de preservar al máximo los espacios verdes”.

Dudas ambientales

El medio ambiente podría convertirse, precisamente, en el talón de Aquiles del proyecto.

El recinto es un terreno minado, literal y figuradamente. Utilizado como zona de entrenamientos por el ejército en el pasado, está situado en Deodoro, el barrio popular al oeste de Río donde se construyó una parte de las instalaciones de los Juegos-2016.

El autódromo que albergaba la Fórmula 1 en Río en los años 80, situado en un barrio menos aislado, fue destruido justamente para dar lugar al Parque Olímpico principal.

La fiscalía brasileña pidió suspender la concesión para el nuevo circuito al no haberse presentado un estudio sobre su impacto ambiental; pero el consorcio fue declarado vencedor por la alcaldía de Río el 20 de mayo, ante la ausencia de otros competidores.

JR Pereira asegura que este informe ya ha sido solicitado y que los trabajos no comenzarán “hasta que no se obtengan las licencias necesarias”.

Su consorcio se ha lanzado a una carrera contrarreloj para entregar a tiempo el flamante nuevo autódromo y recibir la competición en noviembre de 2021.

“Creo que la F1 se quedará en Sao Paulo, porque dudo que haya un autódromo y, si lo hay, que esté listo en 2021”, considera Victor Martins.

“Está claro que a la F1 le gustaría tener una carrera en Rio, pero construir un circuito y celebrar un Gran Premio no es algo que se consiga de un día para otro”, concluye.

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