24 de octubre de 2019 10:51

En el desierto de Arabia, el diseño del Dakar sale del cuaderno de un argentino

Luego de haber recorrido África y Latinoamérica, el mítico rally encara la aventura en Oriente Medio.

Luego de haber recorrido África y Latinoamérica, el mítico rally encara la aventura en Oriente Medio. Foto: AFP

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Agencia AFP

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Entre una sucesión de dunas y depresiones, los organizadores del Dakar finalizan el recorrido de la edición de 2020: un trabajo largo y minucioso para el equipo encargado de reconocer el terreno, liderado por el argentino Pablo Eli, en el desierto de Arabia Saudí, donde el célebre rally vivirá su primera experiencia.

Equipado de su lámpara frontal, con una taza de mate en la mano, Pablo Eli, responsable del libro de ruta, se instala en su oficina en medio del desierto. La noche ha desplegado su manto, Marcel y Stéphane activan el grupo electrógeno para preparar la cena y verificar que los 4x4 no han sufrido averías, mientras Bruno y Jim instalan el campamento.

Uno a uno, refleja en su cuaderno de espiral los pequeños esquemas que diseñó a lo largo del día y que deben permitir a los participantes en el Dakar no perderse en la inmensidad del desierto y entre el laberinto de dunas y gargantas que deberán sortear entre Yedá y Riad, del 5 al 17 de enero próximos.

“Me gusta mucho buscar caminos y encontrar nuevos lugares para hacer pasar la carrera y también cuando el chico (un piloto) acaba la especial y me dice que fue increíble”, explica a la AFP ante imágenes vía satélite del recorrido.

Zorros y camellos

Junto a su piloto Martín anota cada punto de paso y cada incidencia del recorrido. Asimismo deja constancia escrita de los peligros a evitar: aquí un agujero oculto, un obstáculo, un riesgo de compresión... allá unas piedras o unos arbustos poco visibles. Todo ello organizado en esquemas bien diseñados, con flechas y signos.

“No es sólo hacer un dibujo, es saber lo que metes en el mismo”, precisa. “Debes imaginar lo que hará el participante, lo que él verá, lo que necesita saber para tomar una decisión”, prosigue Pablo Eli, ya autor del libro de ruta en 2015 y 2016, en las ediciones que tuvieron lugar sobre suelo sudamericano que él tan bien conoce.

Este año, es un nuevo territorio, Arabia Saudí, el que se presenta ante él. Luego de haber recorrido África y Latinoamérica, el mítico rally encara la aventura en Oriente Medio.

Ya no se verán llamas al paso de los vehículos, sino camellos, y los cóndores darán el testigo a los zorros del desierto.

Para Edo Mossi, quien coordinó los reconocimientos, “es uno de los desiertos más bonitos que haya visto nunca. Al lado del Mar Rojo, parece las Maldivas. A veces se parece a Marruecos...”.

No es Perú

La carrera se reencontrará así con decorados que deberían ser del gusto de los nostálgicos de las ediciones africanas.

“Aquí todo es más grande. Cuando encuentras un lugar con dunas, hay dunas por todos lados. Cuando hay un llano, es un llano de 50 kilómetros”, explica Pablo. “En Perú, por ejemplo, era mucho más sinuoso. Para encontrar varios kilómetros de dunas había que dar un montón de vueltas. Aquí el recorrido es lineal, eso me gusta mucho”.

Pero trazar un recorrido en un país desconocido no es algo carente de trampas. “Es mucho más difícil”, reconoce. “Ayer seguimos un trazado equivocado, llegamos a lo alto de una montaña y no podíamos descender, tuvimos que dar media vuelta. Eso lleva mucho más tiempo, uno debe hacer muchas idas y vueltas porque no se conoce el lugar”.

Tras haber firmado un acuerdo con el reino arábigo, el rally podría permanecer en la región al menos los próximos cinco años. “Tal vez será más fácil las próximas veces”, se esperanza Pablo.

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