6 de octubre de 2019 00:35

Los hermanos Pichama se plantean retos ambiciosos

Galo y María José Pichama Petsain, durante su participación en los Juegos Nacionales de Menores, en Cuenca.  Foto: Manuel quizhpe / EL COMERCIO

Galo y María José Pichama Petsain, durante su participación en los Juegos Nacionales de Menores, en Cuenca. Foto: Manuel quizhpe / EL COMERCIO

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Redacción Cuenca. (D)
(F-Contenido Intercultural)

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Los hermanos Galo y María José Pichama Petsain llegaron a la piscina olímpica de Macas guiados por su prima Sarahí Pitiur. Los tres son de la etnia Shuar y habitantes de la parroquia Sevilla Don Bosco, en Morona Santiago.

Ellos, en su momento, decidieron practicar la natación motivados por los múltiples éxitos internacionales de Samantha Arévalo, quien es el orgullo de los moronenses. El sueño de Galo y de María José, de 13 y 11 años, es emular los triunfos de su coterránea.

María José, alumna de la Unidad Educativa Macas, está convencida que pronto representará al país, porque para eso se entrena seis días a la semana a doble jornada. “Mi reto es conseguir los éxitos de Samantha y por eso me esfuerzo al máximo”.

Ella se vinculó a la natación hace cuatro años y sus principales pruebas son los 50 metros mariposa, 200 y 400 m libres. En ese tiempo, ha sumado medallas de oro, plata y bronce para su provincia. A escala nacional ha llegado a algunas finales infantiles.

Galo, estudiante de la Unidad Educativa Don Bosco, tiene desafíos ambiciosos. “Sueño con ser uno de los mejores nadadores del mundo”. Él incursionó en la natación hace dos años, dejando atrás su otro deporte: el fútbol.

En sus dos años de práctica ha mejorado las marcas y ha aportado con puntos a su provincia al llegar a instancias finales. La prueba de 50 metros mariposa es su favorita, aunque se destaca en las otras modalidades. En lo académico, su aspiración es ser arquitecto.

Los hermanos Pichama se adiestran con el técnico cubano Ariel Cabana, quien formó a Samantha Arévalo, vicecampeona mundial de 10 kilómetros en aguas abiertas. Él destaca la perseverancia y la disciplina de Galo y de María José. “Son atletas sistemáticos y bastante responsables”.

Con Galo, recuerda, se ha trabajado insistentemente en la técnica, en las salidas y en las vueltas. Con María José no tuvo contratiempos, porque ella empezó a entrenarse a temprana edad. “Son atletas con proyección internacional y su futuro depende de ellos”.

Sus padres, Galo Pichama y Leticia Petsain los acompañan a las competencias fuera de Macas. Los dos pidieron permiso en sus trabajos para permanecer en Cuenca, hasta el pasado lunes, y así estar cerca de sus hijos durante los Juegos Nacionales de Menores. Ambos son secretarios en dos juntas parroquiales de Morona Santiago.

Se muestran orgullosos de sus hijos, porque pese a no haber alcanzado medallas en Cuenca, exhibieron sus progresos. Pichama cuenta que sus hijos se despiertan a las 05:30 para cambiarse, desayunar y dirigirse a sus unidades educativas, adonde ingresan a las 07:30 y salen a la 13:00.

La primera jornada de entrenamientos es de 14:00 a 15:00. Permanecen en Macas y vuelven a las prácticas de 17:00 a 19:30. A esa hora regresan con su padre al hogar.

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