30 de diciembre de 2019 00:00

Daniel Roura tiene nuevos desafíos

Daniel Roura posa delante de Machu Picchu, por donde pasará la competencia internacional. A la derecha lo acompaña su esposa Clara Baquerizo, guayaquileña. Fotos: Cortesía Daniel Roura

Daniel Roura posa delante de Machu Picchu, por donde pasará la competencia internacional. A la derecha lo acompaña su esposa Clara Baquerizo, guayaquileña. Fotos: Cortesía Daniel Roura

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Manuel Quizhpe

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Daniel Roura llegó a inicios del 2012 a Lima, Perú. Allí asumió la dirección técnica de la selección peruana de ciclismo de montaña. Después abrió su escuela de ciclismo y desde hace dos años tiene su propio club: Moxie.

La vida del pedalista ecuatoriano gira en torno al ciclismo: es deportista, técnico y organizador de eventos ciclísticos. Su esposa y compatriota, Clara Baquerizo, cumple funciones similares. Con ella tiene dos hijos: Daniel y Rafaela, de 9 y 7 años, quienes también están involucrados con la disciplina.

El excampeón mundial de bicicrós, en la categoría crucero 17 a 19 años, se motivó con la respuesta positiva de los peruanos a las carreras organizadas por su club en Lima. Por esa razón, armó un nuevo proyecto: promover una competencia internacional de ciclismo de montaña con un formato de maratón, que será del 18 al 25 de octubre del 2020.

El evento ciclístico recorrerá distritos y pueblos de Cusco, terminando en Machu Picchu. Cada etapa pasará o finalizará por los centros arqueológicos del gran imperio inca. La competencia será abierta, diseñada para ciclistas amateurs y profesionales con trazados de tres y cinco etapas, en ese orden.

Según Roura, es un proyecto ambicioso que armó con su esposa y su grupo de colaboradores. “Machu Picchu es un destino turístico que muchos quieren conocer y qué mejor hacerlo en bicicleta”. Los costos de las inscripciones irán de USD 1 500 a USD 9 000. Los participantes tendrán todas las comodidades, desde su llegada al aeropuerto de Cusco.

El pedalista cuencano de 39 años maduró la idea en sus múltiples viajes a competencias internacionales. Para el 2020, por ejemplo, uno de sus retos es competir en el Mundial de Ciclismo de Montaña que será a fines de septiembre en Francia. Lo hará en la categoría máster B (40 años), modalidad cross country.

Sus pasajes aéreos y otros gastos los financia con recursos propios y con aportes de alguna empresa privada. Siempre ha representado a Ecuador, dejando de lado propuestas de que compitiera por Perú.

Él y su esposa están en constantes certámenes internacionales, cuyo objetivo es motivar a sus alumnos. Ambos cuentan con el apoyo de la marca Specialized, que les proporciona bicicletas, cascos, guantes, uniformes y toda logística ­para los eventos locales y fuera de Perú.

El exseleccionado nacional no solo trabaja de manera directa con sus alumnos en Lima, también envía planes de entrenamiento de forma virtual. Una plataforma web le sirve para contactarse con sus dirigidos y los controla a través de un GPS. “Planifico sus tareas diarias y les doy pautas de qué hacer para lograr una mejor performance competitiva”.

Baquerizo, en cambio, dirige a un grupo de damas sénior y a quienes están dando sus primeros pasos en el ciclismo de montaña. Ella se entrena a la par con sus alumnas. Igual hace Daniel, quien en mayo del 2017 ganó medalla de oro panamericana en la categoría máster. Es el único pedalista de América en ser campeón panamericano en todas las modalidades de bicicrós y ciclismo de montaña.

Roura nombra a Mónica Velázquez, Freddy Farfán, William Martínez, Alexander Urbina y Álvaro Castro como sus alumnos peruanos más exitosos a escala internacional. Él recuerda que cuando estuvo en Ecuador dirigió a bicicrosistas como Alfredo Campo, Doménica Azuero, Diego Tamariz, Paolo Cortez y Fausto Endara, quienes en su momento fueron medallistas mundiales en diferentes categorías.

El ciclomontañista tiene otros dos hijos de su primer matrimonio: Sebastián y Nicolás, de 13 y 11 años. Ellos se inclinaron por el fútbol y viven con su madre. El primero está por ingresar a las divisiones menores del Deportivo Cuenca y el segundo es delantero del Colegio Santa Ana.

Daniel y Rafaela, en cambio, practican ciclismo de montaña y bicicrós. Ambos viven con sus padres en Lima.

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