19 de enero de 2019 00:00

Los ciclistas ecuatorianos se entrenan para desafiar las montañas

Dos ciclistas aficionados se entrenan en el parque Metropolitano Guangüiltagua, como preparación para las competencias que habrá este año. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Dos ciclistas aficionados se entrenan en el parque Metropolitano Guangüiltagua, como preparación para las competencias que habrá este año. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Martha Córdova
Redactora (D)

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El abanico de competencias de ciclismo de montaña es amplio en el país. También existen carreras de downhill y el ciclismo de ruta, cuyos cultores tratan de mantener esta tradición especialmente en las ciudades de la Serranía.

“Me atrevo a decir que el ciclismo de montaña recreativo ha tenido un crecimiento del 400 al 500%. Hasta hace unos tres años, había que buscar un lugar donde competir; ahora hay dos o tres pruebas cada fin de semana”, dijo Frank Acosta, organizador de carreras.


En el país se organizan cerca de 40 carreras de ciclismo de montaña al año. Cada una de ellas suele tener entre 200 y 800 pedalistas, debido a varios factores: por edades, hay carreras desde los 3 años hasta mayores de 60. Por distancias: carreras de 2 km hasta los 110 km. Y por niveles: iniciación, intermedio y avanzado.

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Una muestra de ese crecimiento se refleja en un informe del Servicio de Rentas Internas (SRI) que reportó que entre agosto del 2015 y septiembre del 2016, la venta de bicicletas en el país generó USD 
95 969 686. En el 2017, esa cifra subió a USD 124 466 374, mientras que en el 2018 sufrió un descenso a USD 103 319 100.


“Son los gobiernos provinciales y los municipios de ciudades pequeñas los que organizan o respaldan la realización de estas carreras para atraer a un mayor número de visitantes”, dijo Acosta.

Destaca que el país cuenta con “una geografía privilegiada que en solo minutos se puede ir de las nieves del Cayambe hasta valles con 25 grados centígrados de temperatura”, destacó Acosta, quien organiza carreras como la Tucán, en Pedro Vicente Maldonado.


En Quito hay grupos de ciclistas que diariamente se entrenan en el parque Metropolitano Guangüiltagua, también en El Chaquiñán y en el Metropolitano del Sur. Patricio Medina, de 37 años, y diseñador gráfico, es uno de ellos que ha tomado la modalidad de montaña como una estilo de vida.


“El ciclismo te envuelve rápidamente. Es un reto dominar tu bicicleta en escenarios complicados, porque vas por senderos, te encuentras con piedra o lodo. En ocasiones debes atravesar ríos a pie y cargar la bicicleta. Pero conoces maravillosos paisajes y todo cambia”.


Joana Córdova, ciclista de montaña que ha competido en dos Mundiales, recomienda que para correr distancias superiores a 40 km y 50 km, se debe realizar una preparación física específica.

“Hay que hacer trabajo en gimnasio o caminatas para fortalecer piernas y tobillos, porque son zonas en las que los ciclistas perdemos fuerza”.


En su opinión, el ciclismo de montaña ha crecido en el país porque, “si bien hay ciclistas que comenzaron a practicar por mejorar su salud, descubrieron que pueden competir a escala nacional e internacional. Muchos viajan cada año a Estados Unidos y Chile a correr. Es un deporte que ha crecido también a nivel mundial”.


Sus carreras favoritas con el Tour Montaña Zuleta, el Chimborazo Xtremo y la Vuelta al Cotopaxi, esta que se realiza en dos días y en pareja.



Las pruebas de ruta


El ciclismo de ruta se mantiene en el país, pero más en el campo recreativo. En la capital, por ejemplo, hay grupos de ciclistas que realizan salidas nocturnas de dos a tres horas: salida al Panecillo, Centro Histórico o al radar de Monjas.


En estas salidas, los organizadores exigen el uso de casco, linterna y la bicicleta en buen estado. Además, el uso de un uniforme o chaleco fosforescente para que los vehículos o buses los miren fácilmente.


También están los ciclopaseos de dos y tres días como la Quito-Ibarra-Tulcán y el Quito-Lago Agrio.


En el plano competitivo, Carchi e Imbabura mantienen las clásicas locales con tres días de carrera. La organización de las Vueltas a la Juventud y la Vuelta Máster siguen activas. El año pasado volvió la Vuelta Sénior, donde la presencia de un centenar de ciclistas confirmó su alta demanda.


El downhill es otra modalidad que la practican muchos jóvenes en torneos oficiales.

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