2 de diciembre de 2018 13:30

El actor ecuatoriano Carlos Michelena reflexiona con humor hasta del fútbol

El actor Carlos Michelena en el parque El Ejido de Quito el 29 de noviembre del 2018. Foto: Carlos Rojas Acevedo / EL COMERCIO

El actor Carlos Michelena en el parque El Ejido de Quito el 29 de noviembre del 2018. Foto: Carlos Rojas Acevedo / EL COMERCIO

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Carlos Rojas Acevedo.  Redactor (D) 
rojasc@elcomercio.com

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Al popular actor Carlos Michelena, quien alguna vez se probó como arquero en uno de los clubes más grandes del país, siempre le gustó el fútbol. Es hincha del Aucas, aunque no acude a los estadios. 

¿Qué representa el elenco oriental? “Es una analogía de lo que es el pueblo. El Pueblo da alegría, da sostén económico a la sociedad, pero nos maltratan, nos estropean. Y no perdemos la ilusión de que algún día levantemos la copa”, explica aún maquillado, después de una presentación. 

Carlos Michelena, humorista ecuatoriano se confiesa como hincha del Aucas. Foto: Carlos A. Rojas / EL COMERCIO

En su ‘oficina’ del parque El Ejido, “norte sur, siete árboles a mano derecha”, el ‘Miche’ se goza al recordar que no lo admitieron como golero en Liga de Quito. Eso fue lo mejor que pudo pasar, reflexiona ahora, porque si hubiese sido cancerbero seguramente no “atendería” a sus “pacientes” en el tradicional escenario quiteño.

El jueves 29 de noviembre del 2018, poco después de las 13:00 y una vez finalizada la presentación al aire libre, decenas de personas se acercaron hasta el actor de 63 años para felicitarlo y tomarse con él una fotografía. Un hombre con gorra, de unos 30 años, fue uno de los últimos en animarse a hablar con el comediante. “Gracias por hacernos reír… Salí de mi cita por el cáncer y gracias a usted me voy contento”, le dijo el hombre, con una sonrisa y un afectuoso apretón de manos, antes de marcharse apresuradamente.

Agradecimientos de ese tipo son cotidianos para el artista, quien se define como un 'objetor del Estado y contrario a las falsas ideologías'. Él, entre risas, hace reflexionar a sus espectadores sobre la política, la corrupción, el sistema educativo, el acceso a la salud y tantos otros temas.

En sus presentaciones en el parque interactúa permanentemente con los asistentes y también con las vendedoras que ofrecen sandías, naranjas o gelatinas a USD 0,25. También personas de otros países, como Venezuela o Haití, aprovechan ese momento para vender agua, cigarrillos o jugos. Acudir al parque y apreciar en vivo al afamado actor es un momento único, lleno de carcajadas y reflexión.

El parque El Ejido es el tradicional escenario de las presentaciones de Carlos Michelena. Foto: Foto: Carlos Rojas Acevedo / EL COMERCIO

El parque El Ejido es el tradicional escenario de las presentaciones de Carlos Michelena. Foto: Foto: Carlos Rojas Acevedo / EL COMERCIO

Las personas le agradecen, se toman fotos con usted. ¿Qué siente?
“Es grato, aunque no me gustan las fotos. Pero eso no les voy a decir. A la gente no le puedo explicar mis razones frente a su gusto de llevarse un recuerdo mío. Entonces, quieren eso, ‘yaf’, le hacemos”.

¿Qué mira Carlos Michelena cuando está en el parque, en una presentación?
A la gente humilde. Veo la disimilitud que hay en la sociedad. Gente bien vestida que cuando uno va a pasar se hacen los locos, se ponen a hablar a un lado y cuando pasa la colaboración regresan. El más humilde, el guagua betunero, busca tres centavos para darme. Las señoras del campo son educadas, los que vienen de provincia son solidarios...

¿Dónde encuentra creatividad?
En los libros, en la historia. Yo vengo a retomar lo que es la idea de los juglares, los saltimbanquis, los aedos, los rapsodas, los poetas anónimos. Soy de esa gente, no me he inventado nada y vivo así. Ellos son mi motor y también el pueblo, la gente con la que habito.

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