La arquitecta de interiores María Emilia Gallegos junto a Río, su mascota, en la sala de la vivienda caracterizada por la vista y la fusión de estilos. Fotos: Vicente Costales / EL COMERCIO

La arquitecta de interiores María Emilia Gallegos junto a Rio, su mascota, en la sala de la vivienda caracterizada por la vista y la fusión de estilos. Fotos: Vicente Costales / EL COMERCIO

Sábado 08 de junio 2019

Tonos neutros y vivos fluyen en este ‘depar’

Daniela Cevallos. Redactora (I)
cevallosd@elcomercio.com

La luz natural, una vista panorámica de la ciudad y detalles de color caracterizan a la vivienda de la arquitecta de interiores María Emilia Gallegos. En el departamento, ubicado en un edificio residencial en Bellavista, norte de Quito, Gallegos puso en práctica cada uno de sus conocimientos.

Después de pasar algunos años estudiando y trabajando en Estados Unidos, decidió ir un paso más allá y alcanzar una maestría en diseño de mobiliario, en Florencia, Italia.
Tras ese período de formación y experiencia laboral regresó al país y junto con sus dos hermanas emprendieron su propio estudio de diseño de interiores y construcción.

Llena de alegría, la vivienda refleja juventud. Los toques de color sobresalen entre los tonos neutros como blanco, gris y negro que predominan en las paredes y en el mobiliario.

La vivienda se caracteriza por la combinación de estilos. Predominan el blanco y negro, y materiales como la madera.

La vivienda se caracteriza por la combinación de estilos. Tiene una vista panorámica de la ciudad y luz natural en todos los ambientes. 

Para esta arquitecta de interiores su residencia es juvenil y alegre, y refleja las personalidades de sus habitantes. Considera que eso es importante en las viviendas.
Gallegos eligió colores neutros ya que permiten mayor flexibilidad y más si se trata de espacios pequeños.

Optó por un sofá en blanco al que le añadió color con los cojines en rojo. Una alfombra también da vida al espacio con un diseño en rojo, beige y negro ubicada justo en el centro.

El rojo se combina con el blanco, negro y gris.

El comedor está en la mitad del departamento. Es en tono blanco y negro.

La sala tiene una mezcla de personalidades y estilos que se evidencia en la decoración. Por un lado están las pinturas y esculturas clásicas que Gallegos trae de sus viajes y, por otro, figuras de Star Wars, favoritas de su esposo, a las cuales les dedicó su propio espacio hacia el ingreso de la vivienda.  La idea es mostrar algo de las personas que habitan el lugar y no esconderlo, dice Gallegos.

Marcar los espacios para crear la ilusión de amplitud fue otra de las estrategias.
En la sala colocó una pared con textura en rosa pálido, mientras que en la zona del bar eligió un tono gris que cobra vida con la decoración y una lámpara de neón ubicada en el centro de la pared. El comedor situado en la mitad también es de color blanco y negro. Las flores y frutas naturales son parte de la decoración. Aquello le aporta un toque de frescura al área social.

En la decoración hay cuadros pintados por la arquitecta de interiores.

En la decoración hay cuadros pintados por la arquitecta de interiores.

En las paredes del hall hacia el dormitorio se destacan pinturas hechas por Gallegos.
El estudio es otro ambiente en el que predomina el color. Ahí un amarillo resalta en una de las paredes al igual que una pintura de un mandala hecha por la arquitecta. Ese color se eligió para trasmitir energía. También está presente en los cojines y detalles decorativos que se combinan con gris.

Las esculturas, flores y pinturas decoran algunas estancias de la vivienda.

Las esculturas, flores y pinturas decoran algunas estancias de la vivienda.

En el dormitorio, en cambio, dejó el color beige para lograr un ambiente sobrio que trasmita tranquilidad, ideal para un lugar de descanso.
Para aportarle algo de estilo y diseño agregó una pared con textura ubicada justo en el espaldar de la cama.