La casa, elaborada con ladrillo, madera y teja, funciona como un  centro de sanación y hospedaje. Fotos: Álvaro Pineda / para EL COMERCIO

La casa, elaborada con ladrillo, madera y teja, funciona como un centro de sanación y hospedaje. Fotos: Álvaro Pineda / para EL COMERCIO

Sábado 12 de octubre 2019

Sisary Wasi se inspiró en la cultura Karanki

Washington Benalcázar 
(F-Contenido Intercultural)

El murmullo del río Tahuando y el aroma fresco de los árboles de eucalipto inundan a Sisary Wasi (Casa del Florecimiento, en español).  El inmueble ubicado en Santa Rosa de El Tejar, en el sur de la capital de Imbabura, fue construido para aprovechar la influencia del agua y el aire, como elementos indispensables para mantener el equilibrio energético en favor de las personas.  Así explica Flor Yacelga, que ofrece este espacio como una casa de sanación y hospedaje.

Comenta que los otros elementos vitales son la tierra, con las que se construyeron los ladrillos de las paredes, la madera de las columnas, pisos y tumbados; y el fuego, que arde en una chimenea ubicada en la sala y en la ‘Chacana’ o Cruz Andina, diseñada en la parte exterior de la morada.

El concepto arquitectónico de Sisary Wasi es ecléctico. Conjuga tendencias europeas y andinas, cuyo resultado es una acogedora cabaña rústica de campo de dos pisos.
Según la arquitecta Consuelo Pabón, especialista en tecnologías alternativas de construcción, el retomar las técnicas ancestrales es una tendencia vinculada actualmente a temas de salud, cuidado del planeta y reducción de gastos.

La obra dispone de una terraza que permite la vista al río Tahuando.

La obra dispone de una terraza que permite la vista al río Tahuando.

Sisary Washi está decorada con detalles que reflejan la filosofía kichwa y budista que práctica Yacelga, psicóloga clínica de profesión, que ofrece terapias en el lugar.
Los sillones, camas, casilleros y mesas fueron elaborados con palets reciclados. Las mantas y alfombras tienen íconos indígenas de Imbabura.

La cocina fue construida en la parte central de la planta baja. Su ubicación tiene un propósito. Según la cosmovisión andina, es el área social más importante de una vivienda.

Las alfombras, muebles y cobijas tienen diseños imbabureños.

Las alfombras, muebles y cobijas tienen diseños imbabureños.

En espacios como este se reunían las familias nativas para dialogar, mientras preparaban los alimentos.

El inmueble tiene grandes ventanales que permiten el paso de la luz natural. No utilizan cortinas, para aprovechar la belleza del paisaje, flanqueado por el volcán Imbabura, durante el día. En la noche, en cambio, se puede observar la ciudad de Ibarra, cuyas luminarias titilan a lo lejos.

La edificación es utilizada también como sitio de retiro. Uno de los últimos grupos de visitantes estuvo integrado por indígenas del pueblo Saraguro, del sur del país. Ellos aprovecharon los exteriores para realizar rituales ancestrales, en honor a la Pachamama (Madre Naturaleza).

Una chimenea abriga la sala, decorada con un calendario andino.

Una chimenea abriga la sala, decorada con un calendario andino.

Para ello está dispuesta una ‘Chacana’, construida para quemar maderos. Flor Yacelga explica que la Cruz Andina es un ícono que representa la unión del hombre y la mujer, y que era conocida por los pueblos andinos desde la época precolombina.
Sisary Wasi se conjuga perfectamente con el paisaje campestre de Santa Rosa de El Tejar. Es una zona llena de historia que forma parte del territorio ancestral del pueblo kichwa Karanki.