El árbol de algarrobo fue determinante para la implantación del proyecto en Tanda. Junto a ese ejemplar se instaló un par de hamacas. Fotos: Cortesía Andrés Villota

El árbol de algarrobo fue determinante para la implantación del proyecto en Tanda. Junto a ese ejemplar se instaló un par de hamacas. Fotos: Cortesía Andrés Villota

Sábado 13 de abril 2019

Una residencia enriquecida por el paisaje

Redacción Construir. (I)

En un terreno lleno de vegetación, con una vista despejada y marcado por un gran árbol de algarrobo está la casa Tanda, una vivienda que se destaca por su simplicidad y la conexión con su entorno.

La construcción responde a la necesidad de una familia que buscaba disfrutar de la riqueza del paisaje con una casa de campo sencilla y funcional.

Como “una vivienda simple para compartir en familia” describe al inmueble Santiago Granda, arquitecto fundador de ESEColectivo, estudio a cargo del proyecto.

Desde el altillo se observa el valle seco que rodea a la vivienda.

Desde el altillo se observa el valle seco que rodea a la vivienda.

La propuesta inicial consistió en disponer la vivienda en una planta rectangular, que se divide en dos barras que tienen una marcada diferencia en su materialidad: una es cerrada y pesada, y está ubicada en la parte posterior. La otra es ligera y abierta, y se enfrenta al algarrobo y a la vista panorámica del valle seco. Eso ocurre gracias a que el terreno se sitúa al borde de un acantilado.

Esa división marca la distribución de los ambientes. La casa tiene 100 metros cuadrados de construcción y cuenta con dos dormitorios, sala y el comedor que se disponen en el componente ligero. Los baños y la cocina se organizan en la barra cerrada.

El deck de madera bordea la fachada de la vivienda.

El deck de madera bordea la fachada de la vivienda.

En cuanto a la construcción y materiales, la casa Tanda se sostiene en dos sistemas estructurales. El primero es una estructura metálica ligera, diseñado para reutilizar todas las cerchas de las carpas disponibles que la familia tenía.

Para la barra trasera se optó por muros autoportantes de ladrillo, para lograr que la estructura y el cerramiento se fusionen en un solo elemento. En esa línea estructural, los arquitectos vieron pertinente utilizar el espacio sobre los baños como un altillo de baja altura dedicado a los niños de la familia. Ese espacio modificó el diseño en sección de la vivienda incorporando una cubierta con pendiente positiva para el área privada y otra cubierta con pendiente negativa para el área social.

La selección de materiales para este proyecto está marcada por el tema ambiental. Es así que se optó por materiales reciclados, como el polialuminio, que son láminas de tetrapack 100% recicladas.

Las escaleras de madera de pino se adaptaron al espacio reducido.

Ese recurso se utilizó en la fachada y también en los mesones del baño. El uso de materiales naturales es otro detalle en la construcción en la que priman el ladrillo, la madera y el vidrio. En la parte exterior utilizaron deck de madera para bordear la fachada y resaltar las mamparas de vidrio.

Dentro del paisaje se destaca un pequeño estanque lleno de plantas acuáticas. Este se alimenta de las aguas grises que provienen de los baños y cocina de la vivienda.