Ocho integrantes de la familia de los Chucchurillos se dedican al arte. Cada uno firma su obra con seudónimos. Fotos: Diego Pallero / CONSTRUIR.

Ocho integrantes de la familia de los Chucchurillos se dedican al arte. Cada uno firma su obra con seudónimos. Fotos: Diego Pallero / CONSTRUIR.

Sábado 24 de noviembre 2018

Plantas nativas de Pomasqui se convierten en decoración

Yadira Trujillo Mina. Redactora 
(F - Contenido Intercultural)

La fibra del cactus o shungo de San Pedro, la chilca, el quishuar o árbol sagrado, el guarango y el cabuyo o tzawar son algunas de las plantas que se convierten en esculturas decorativas con enfoque ancestral.

El trabajo lo realizan ocho artistas, integrantes de una familia conocida como Chucchurillos Ñaupa Ayllu Manta (de ancestro en ancestro), del valle equinoccial de Pomasqui.

Ellos llevan adelante un proyecto de identificación y valoración de esas plantas nativas. Desean destacar sus propiedades curativas, energéticas e históricas, provenientes de los pueblos antiguos de esa zona.

Al tzawar o cabuyo azul, por ejemplo, ellos lo consideran un abuelo. Marino Sigcha, integrante de los Chucchurillos, cuenta que esta planta ha sido padre y madre de sus antepasados y ha aportado bienestar y riqueza a sus pueblos.

El proyecto comenzó cuando la familia se dio cuenta de que las quebradas se consideraban como espacios donde no hay nada que pueda servir a las personas. Pero ellos vieron ahí la riqueza y la medicina de sus antecesores.

Las raíces de plantas sanadoras, nativas del valle equinoccial, se tratan con cera de abeja y diésel.

Las raíces de plantas sanadoras, nativas del valle equinoccial, se tratan con cera de abeja y diésel.

Entonces, los hermanos Sig­cha recordaron las palabras de Enrique Tasiguano, un Kitu-Cara de Llano Grande, que les dijo que “no hay hierba mala, malo es que no sabemos para qué sirve. Todas las plantas son buenas”.

Por ese motivo, estos artistas extraen las raíces y otras partes de las plantas para crear esculturas, máscaras y otros objetos en los que plasman elementos de la simbología de sus pueblos y les dan un acabado estético para convertirlos en elementos decorativos.

Cada figura tiene un significado, además de los símbolos que se tallan en la madera. Las propiedades ancestrales de la planta se quedan también inmersas en los objetos.

Marino Sigcha recuerda que la chilca, por ejemplo, antes se usaba para el dolor de estómago, al preparar agua con el ñawi, que son las hojas tiernas de la planta. Asegura que el agua de esta también sirve como exfoliante para los pies.

Asimismo, las figuras decorativas se hacen con otras plantas, como el árbol de quishuar, que es sagrado: es el patrono del valle de Pomasqui.

Las máscaras plasman simbología que refiere al conocimiento de los guías espirituales o yachaks.

Las máscaras plasman simbología que refiere al conocimiento de los guías espirituales o yachaks.

El tzawar o cabuyo da el líquido vital, que es el agua miel de la tierra que se conocía como bebida de dioses.

Máscaras e instrumentos son elaborados en el “abuelo penco” o cabuyo. “En los instrumentos se puede ver la raíz, la forma cilíndrica del tongongo, que es el shungo o corazón de la planta. Se comparte con la planta de corazón a corazón al tocar”, comenta Sigcha.

Por su tamaño, el tzawar taki (sonidos del cabuyo) es tanto ceremonial como decorativo.

La familia Sigcha destaca que no matan a las plantas para crear estos trabajos. Estas cumplen su ciclo de vida y ellos las fosilizan, a través de un tratamiento para que no se pudran. Este se realiza a la antigua, de forma tradicional: con diésel y con cera de abeja.

Como objetos decorativos que sugieren tradición, las plantas se muestran por sí solas gracias a sus fibras, que evocan los símbolos de la geometría. “Al ver las formas nosotros tenemos que definir qué es lo que se va a dejar ahí”.

El tzawar taki (sonidos del cabuyo) es un instrumento donde se observa el corazón de la planta.

El tzawar taki (sonidos del cabuyo) es un instrumento donde se observa el corazón de la planta.

Una máscara, por ejemplo, refiere a los guías espirituales o yachaks del pueblo Kitu-Cara. Se exalta al taita por su conocimiento ancestral y su sabiduría. También se observan símbolos que representan la tierra, el agua, el aire o el fuego.

Con otra simbología se da a conocer el valor de las semillas y de otros elementos del universo. “Mostramos al guía espiritual, conocedor de la medicina ancestral, los taitas y las mamas, ya que las mujeres han sido las que han mantenido su mando en nuestros pueblos”.

En algunas figuras decorativas, los Chucchurillos hablan de los matices y las conexiones del universo. Marino Sig­cha explica que se pueden ver formas que se tejen entre sí hasta convertirse en una sola. Eso tratan de expresar con los dibujos, los diseños, los altos relieves que se encuentran en las plantas.