El mirador tsáchila y el puente colgante fueron construidos hace un mes, sobre el río Chigüilpe. Desde ahí los turistas pueden observar animales acuáticos, aves y mamíferos. Fotos: Diana Delgado para EL COMERCIO

El mirador tsáchila y el puente colgante fueron construidos hace un mes, sobre el río Chigüilpe. Desde ahí los turistas pueden observar animales acuáticos, aves y mamíferos. Fotos: Diana Delgado para EL COMERCIO

Sábado 29 de junio 2019

Centro Mushily, con más sitios para el visitante

María V. Espinosa. Redactora (F-Contenido Intercultural)

Cuatro nuevas instalaciones se construyen en el centro cultural y turístico Mushily.
Un mirador, una tirolesa, un restaurante y un consultorio médico son los nuevos proyectos en los que 10 tsáchilas trabajan desde hace dos meses. El mirador con un puente colgante ya está terminado.

Esta infraestructura tiene 14 metros de largo desde la orilla hasta el mirador. El puente está ubicado sobre el río Chigüilpe. El mirador tiene la forma de un círculo y fue construido alrededor de un árbol de sande, que es típico de los tsáchilas.

El constructor y guía nativo Emilio Calazacón afirmó que para construir la estructura del mirador con madera y hierro forjado se conservó el árbol intacto, ya que este es uno de los sobrevivientes de la colonización de Santo Domingo de los Tsáchilas hace 60 años. Más bien el objetivo de rodear el mirador es protegerlo.

Hasta 10 personas pueden disfrutar del mirador.

Hasta 10 personas pueden disfrutar del mirador.

En esa estructura los turistas podrán ver patos, nutrias, peces, roedores, entre otros.
“Nuestro objetivo es que la gente vea la importancia de los ríos para la vida silvestre y que nos ayuden a preservarlo”.

A unos metros del mirador se construye una tirolesa de 200 metros de largo. Para colocar las cuerdas de acero inoxidable de tres octavos se construyen dos torres, que serán los pilares fijos de salida y llegada de la tirolesa.  Esos pilares se construyen con cemento y hormigón, pero tendrán un diseño que simulará a las cabañas tsáchilas.

Los revestirán de caña y paja toquilla. Además, en el techo habrá una corona de algodón (mishili), como la que usan los hombres tsáchilas y que es el símbolo del centro cultural.

El puente tiene una estructura metálica y de madera.

El puente tiene una estructura metálica y de madera.

Álvaro Rojo, de Armadillo Extreme, es el asesor de este proyecto. Ellos ya construyeron una tirolesa en la Manga del Cura y en otras fincas particulares.
Él afirmó que el proyecto consiste en instalar la tirolesa, de acuerdo con las normas de seguridad, y un sendero cerca del río Chigüilpe para que el turista regrese desde la tirolesa al centro cultural.

La idea es que en el camino de unos 200 metros de largo los turistas puedan encontrar plantas nativas y animales, pero que el sendero sea accesible para todas las edades y condiciones físicas.  A un costado del ingreso a Mushily se construye un nuevo restaurante, de 16 metros de largo por 7 metros de ancho.

Los tsáchilas construyen un amplio restaurante nativo con una cocina incluida y un consultorio médico.

Los tsáchilas construyen un amplio restaurante nativo con una cocina incluida y un consultorio médico.

La construcción de la cabaña tardó 15 días y participaron siete personas: cuatro hombres y tres mujeres. Los hombres se encargaron de buscar el pambil, los troncos del árbol nativo bisola, la paja toquilla y la caña guadúa.

Miriam Calazacón, administradora del centro cultural Mushily, señaló que se utilizaron cerca de 10 000 toquillas y 100 cañas guadúas. Mientras los hombres hacían los pilares de la cabaña, las mujeres se encargaron de tejer la paja toquilla del techo. “Nuestros ancestros trabajaban en equipo y eso queremos retomarlo”.

La última infraestructura es una pequeña cabaña de 4 metros cuadrados. Ahí funcionará un consultorio médico y una botica natural. Este espacio fue creado para las personas que no pueden caminar hasta el consultorio subterráneo, que está a unos 100 metros de la entrada. Ahí también se harán exposiciones.