El patio de estilo andaluz fue construido por los primeros propietarios españoles. Este le da el nombre a la hacienda. Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

El patio de estilo andaluz fue construido por los primeros propietarios españoles. Este le da el nombre a la hacienda. Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Sábado 16 de noviembre 2019

Una hostería guarda historia y tradición

Cristina Márquez.  Redactora
(F-Contenido Intercultural)

El arte religioso, las colecciones de antigüedades y las artesanías locales que decoran los espacios de la Hostería La Andaluza, situada a 15 minutos de Riobamba (Chimborazo), son su huella distintiva. Sus propietarios buscan recrear el escenario antiguo de las haciendas, pero con las comodidades de la hotelería moderna.

La antigua casona, donde funciona la hostería, es parte del patrimonio inmobiliario de Chimborazo debido a sus más de 200 años de historia. Está edificada sobre un espacio de 12 000 m², en un área que en total tiene cuatro hectáreas.

En el exterior hay jardines y potreros. El paisaje de páramo y la vista privilegiada del volcán Chimborazo son sus atractivos más difundidos debido a que ofrece a sus huéspedes la experiencia de alojarse en una hacienda auténtica.

La hostería tiene dos salones para eventos y 56 habitaciones. Resaltan vigas de madera.

La hostería tiene dos salones para eventos y 56 habitaciones. Resaltan vigas de madera.

Incluso, incluyeron en su menú productos de turismo comunitario que sus clientes pueden solicitar, como cabalgatas por los senderos aledaños a la hacienda y el ordeño de vacas. Los habitantes de cuatro comunidades de esa zona recibieron capacitación y tienen un convenio con la hostería para ofrecer esos servicios.

Sin embargo, el legado histórico de la hacienda es su activo más importante. Antiguamente era conocida como Chuquipogyo, debido a que sus primeros dueños fueron unos incas que custodiaban las fuentes de agua que provienen del volcán Chimborazo.

Luego, los primeros registros oficiales indican que le perteneció a Hernando de la Parra, un capitán de la Colonia española, quien era el comendador de la Corona.
En 1771 se convirtió en hospedería para viajeros e incluso se cuenta que entre sus huéspedes insignes estuvo Simón Bolívar. Además, hay documentos que apuntan a que ahí se reunieron los activistas que incitaron a la Revolución de los tres pesos, en 1843.

En los pasillos permanecen algunos de los objetos que eran parte de la hacienda.

En los pasillos permanecen algunos de los objetos que eran parte de la hacienda.

La suite principal lleva el nombre del Libertador. Está decorada con muebles originales de la época de la Colonia y con una imagen de bronce que fue obsequiada a Simón Bolívar. En el interior de un baño con paredes de piedra y columnas de madera hay un jacuzzi que permite a los visitantes tomar un cálido baño mientras miran el paisaje andino.

Los pasillos de la parte antigua de la hacienda son parte de un museo particular, que actualmente está en proceso de inventario. Caterine Gallegos, gerenta del lugar, calcula que hay más de 1 000 piezas.

Las más valiosas, según los expertos, son las imágenes de arte religioso debido a su antigüedad. Hay obras de la escuela quiteña, cusqueña y virreinal, entre las que se destaca la imagen de la Niña María.

En los pasillos hay imágenes religiosas de tres escuelas de arte. Unas fueron talladas en 1800.

Piezas artísticas son parte de la decoración de las estancias.

José Gallegos, el propietario de la Hostería, ha coleccionado las antigüedades por más de 30 años. “Siempre sentí pasión por la historia y cuando investigamos sobre el pasado de esta hacienda supimos que era el lugar perfecto para exhibirlas”, cuenta Gallegos.

Cuando la familia compró la hacienda, hace siete años, los pisos de madera y las columnas estaban deteriorados. Ellos reemplazaron todos los objetos decorativos por colecciones antiguas para darle mayor personalidad. El patio de estilo andaluz de la parte posterior es uno de los rasgos particulares del sitio y la razón por la que se denomina La Andaluza. Allí se realizan bodas y recepciones.