María Luisa Borja en el área principal de su casa. Allí disfruta de la lectura sobre la hamaca con abundante luz. Fotos: Julio Estrella / CONSTRUIR.

María Luisa Borja en el área principal de su casa. Allí disfruta de la lectura sobre la hamaca con abundante luz. Fotos: Julio Estrella / CONSTRUIR.

Sábado 15 de diciembre 2018

Este espacio enseña a vivir con lo esencial

Yadira Trujillo Mina. Redactora (I)

Entender cómo vivir con lo básico y necesario a través de la arquitectura es la propuesta de María Luisa Borja, luego de un año de viaje en el que la vida se guardó en nada más que en una mochila.

Su casa ocupa apenas 40 metros cuadrados de un antiguo inmueble de La Tola, en el Centro Histórico. Se trata de un proyecto del colectivo de arquitectura Al Borde: la Casa en construcción, que los arquitectos rehabilitaron, a partir de un trueque con los dueños.

Allí funciona su oficina, la residencia de sus pasantes y otros espacios habitables, entre ellos, la casa de Borja.

Malú’, como la llaman sus compañeros de Al Borde, llegó de viaje y tenía ganas de vivir en su propio espacio y construirlo a medida que lo habitaba, para identificar las necesidades paulatinamente.

Su deseo era urgente pero la rehabilitación de la casa aún no estaba terminada. Sin embargo, el dormitorio estaba habitable y había un baño en la planta baja. La joven arquitecta decidió trasladarse y vivir la transformación, que realizó conjuntamente con sus compañeros de oficina.

El baño tiene un diseño que no requirió de una puerta.

El baño tiene un diseño que no requirió de una puerta.

Al ingresar se destaca el mobiliario del área social. Un par de sillas con una mesa de centro se encuentran acompañadas por una hamaca.

Allí también se imponen las escaleras con formas geométricas que se elevan por la doble altura hasta la segunda planta, donde está el dormitorio. Desde ahí sale un corredor que lleva al baño.

A este espacio, Borja lo define como el más complejo, pues no era parte del espacio, sino una incorporación que se ubicó en un espacio alto único, gracias a los pilares que sujetan la estructura del mismo.

El baño no tiene puerta; su diseño no la hace indispensable. Desde abajo se notan los vidrios del borde y la tina se aprecia con su ‘imperfección’.

Este elemento, así como la mayoría de los materiales que componen la rehabilitación, es reciclado. De hecho, esa intención está presente en toda la Casa en construcción, donde se mantiene la lógica de reutilizar al máximo posible los materiales que salieron de la antigua casa.

Los espacios contiguos son parte del estudio Al Borde.

Los espacios contiguos son parte del estudio Al Borde.

Para ‘Malú’ se trata de una arquitectura consecuente con las necesidades de un momento específico. La duelas del piso de la antigua casa se usaron para hacer ventanas, los arquitectos consiguieron vidrios que usaron para el mismo fin, para las puertas y algunos detalles. “Se hizo algo con todo lo que estaba a la mano”.

Como parte del aprendizaje y el experimento que implicó el proyecto, se hicieron intervenciones mínimas: enlucidos de tierra en la sala, en el baño y en el piso, que permite apreciar el material; ladrillos colocados en el piso que estaban en la vieja construcción, entre otras operaciones con las que se lograron espacios diáfanos.

También se realizaron refuerzos estructurales en paredes y piso con viguetas y diagonales.Una de las características que la arquitecta más aprecia de su casa es la posibilidad de haber incorporado mucha luz, pese a la poca iluminación que caracteriza a las casas del Centro Histórico. Para lograrlo utilizó varias estrategias.

Primero se quitó el techo del ingreso principal para lograr la doble altura y obtener un espacio más abierto, amplio y, por ende, iluminado.

Las tiras de vidrio se reutilizaron en ventanas y puertas.

Las tiras de vidrio se reutilizaron en ventanas y puertas.

Las paredes se pintaron de blanco para lograr el mismo efecto, pero se hizo con una pintura que permite respirar al adobe. También se amplió la ventana de la cocina, con lo cual, además de luz, se ganó integración con el exterior verde de la vieja casona.

Todas estas cualidades hacen parte de la visión arquitectónica general de la Casa en construcción, con espacios pensados desde la funcionalidad y la originalidad.

Ahora ‘Malú’ se cuestiona si los detalles que ha llegado a tener con el paso del tiempo son realmente necesarios. Lo mismo le pasa con la ropa: “¿si pude vivir un año con una mochila en la que me entraba toda mi casa, por qué ahora la cortina de mi dormitorio no puede ser el clóset?”, se pregunta.

En su vivienda, cada espacio tiene un valor especial. Ese es el motivo por el que al preguntarle cuál es su sitio favorito responde que todos lo son, cada uno por un motivo diferente. Le gusta leer en la hamaca, compartir con sus amigos en la estera de la sala que hace de alfombra, cocinar con la ventana abierta y ver el sol o la lluvia. Le gusta el baño en la altura. Le gusta su dormitorio.