Daniel Moreno Flores, en el comedor de su vivienda, ubicado en el exterior y cubierto por la vegetación del lugar. Fotos: Patricio Terán / CONSTRUIR.

Daniel Moreno Flores, en el comedor de su vivienda, ubicado en el exterior y cubierto por la vegetación del lugar. Fotos: Patricio Terán / CONSTRUIR.

Sábado 19 de enero 2019

Una casa que reinterpreta los espacios

Yadira Trujillo Mina. Redactora (I)

Replantearse la función de las cosas ha sido para el arquitecto Daniel Moreno Flores la forma de crear su espacio para vivir. Lo ha hecho a partir de propuestas jóvenes, que interfieren en el sentido común y proveen una relación armónica con su entorno.

Para este joven arquitecto prima la comodidad que pueda sentir en cada rincón de su casa, además de la versatilidad de todo lo que está dentro de ella y la armonía que transmite.

Procura configurar los espacios, es decir, apropiarse de ellos desde su esencia como persona, desde lo que es, eliminando prejuicios y entendiendo qué es lo que busca y cómo se puede relacionar con el espacio a partir de eso.

Moreno Flores considera que el espacio en el que se vive debe hablar de las personas que lo habitan. Y su departamento es un reflejo de su diario transitar, de las necesidades elementales y la forma más sencilla de satisfacerlas.

Este departamento carece de un comedor al interior. En su lugar hay tres hamacas dispuestas en el área social destinadas a brindar comodidad y calor de hogar a los visitantes.

Algunas piezas, como esta lámpara, son diseños propios.

Algunas piezas, como esta lámpara, son diseños propios.

En las estancias interiores se destaca el verde. La familia es fiel a la conservación de todo tipo de vegetación, no solo como parte de la decoración sino como una necesidad para vivir conectados con la naturaleza.

Entre lo más preciado de esta vivienda están unos pequeños árboles de aguacate, regados por diferentes espacios. Moreno Flores asegura que, junto a su pareja, disfrutan verlos crecer y entender cómo se desarrollan.

En el exterior, el arquitecto permanece totalmente abrazado y recogido por la vegetación, desde diferentes puntos. “Nos sentimos contenidos con ella”, asegura.

El comedor está allí, afuera del departamento, sitio donde disfruta del buen clima. La pareja también cuenta con un pequeño huerto acuapónico en la casa. “Les vemos crecer a los peces, a las plantas, en un constante cuidado a las especies”. Lo mismo sucede con sus dos gatas, con las que el arquitecto comparte este, su espacio cotidiano más íntimo.

Con la intención de configurar cada espacio de la casa, se replanteó cómo deberían ser las cosas. El resultado fueron ideas que se salen de lo convencional en una vivienda.

En el área social se destacan las hamacas y la decoración.

En el área social se destacan las hamacas y la decoración.

Los cuadros, por ejemplo, están apoyados en el piso. Hay una lámpara de dos piezas, pensadas arquitectónicamente, que fue elaborada por el propio arquitecto. Esta se destaca en el área social, así como unos pedazos de madera, llevados de una casa vieja.

“Los troncos de madera invitan a sentarse. Es como sentarnos de otras formas, vivir el espacio de otras formas”.

Asimismo, un pedazo de ventana reposa en el ingreso al departamento. Es de una casa del Centro Histórico. El arquitecto descontextualizó su uso y la ocupa como ropero. “Vamos ocupando algunos elementos, dándoles otras funciones de las que en realidad tienen”. En la ventana de la zona social tienen totoras, que utilizaba para cubrirse del exterior en su anterior vivienda y ahora usa como decoración, con la intención de llevar la naturaleza a la casa.

En este contexto, reinterpretado para darle otro sentido a la forma de habitar los espacios, la pareja cuenta con un dormitorio, un estudio, la cocina, un baño, la sala para compartir y la terraza donde está el comedor y la vegetación.

En el estudio sobresale el diseño del mobiliario funcional.

En el estudio sobresale el diseño del mobiliario funcional.

En el escritorio del estudio, así como en el comedor del exterior, se colocaron prensas de carpintero para sujetar las estructuras y para colgar algunos objetos de uso diario.

Moreno Flores comenta que lo que buscó es un espacio armónico, en el que se sienta seguro y esté en contacto con la naturaleza. Por ese emotivo, además de los aguacates, junto a su pareja mantienen en su huerto especies para alimentarse, como apio, acelga y lechuga.

“Esto implica darle carácter al lugar donde vivimos. Nos preguntamos cómo deberían ser las cosas y las replanteamos de una forma que nos representen”.