Este hotel se caracteriza por un estilo mudéjar en el que predomina el ladrillo. Fotos: Julio Estrella / EL COMERCIO

Este hotel se caracteriza por un estilo mudéjar en el que predomina el ladrillo. Fotos: Julio Estrella / EL COMERCIO

Sábado 29 de febrero 2020

Un ‘castillo’ de 120 años acoge a turistas

Daniela Cevallos. Redactora
(F-Contenido Intercultural)

En una de las colinas del barrio San Juan, en el Centro Histórico de Quito, se asienta Vista del Ángel Hotel Boutique, una construcción que fusiona en su fachada el estilo mudéjar de corte árabe y español. El interior cambia gracias a la combinación de estilos entre lo moderno, lo clásico y lo minimalista.

Raquel Álvarez, gerenta del hotel, recuerda parte de la historia de esta edificación patrimonial. Se conoce que tiene cerca de 120 años y que le pertenecía a un médico de la época, cuyo nombre era Ángel; de ahí la idea del nombre de este sitio de alojamiento.

En el mobiliario y detalles decorativos hay tejidos tradicionales hechos por artesanos de comunidades indígenas.

En el mobiliario y detalles decorativos hay tejidos tradicionales hechos por artesanos de comunidades indígenas.

La gran vista y la fusión de estilos es lo que llama la atención de este lugar que antes funcionaba como residencia en la que habitaron varias familias gracias a su generosa extensión.

La casa tuvo tres dueños a lo largo de los años antes de que el cuarto y último decida aprovechar los atributos arquitectónicos y de ubicación para crear un hotel temático. Ahora cuenta con un total de 15 habitaciones, un restaurante, un área de spa y una terraza. Aquello luego de un largo proceso de restauración total de la edificación que, según explica Álvarez, tomó cerca de seis años. Hace uno y medio abrieron sus puertas como hotel.

Cada habitación cuenta con una temática y gigantografías de lugares turísticos y tradicionales del Ecuador.

Cada habitación cuenta con una temática y gigantografías de lugares turísticos y tradicionales del Ecuador.

Se conservó el ladrillo, algunas vigas de madera y se mantuvo el estilo arquitectónico. En la primera planta está el recibidor, dos salas de estar y la recepción. En todo el hotel y las habitaciones relucen gigantografías que evocan al Centro Histórico de Quito y a los paisajes de Ecuador entre ellos los volcanes y lagunas de la Sierra. Además, en detalles como cojines y toallas están presentes los bordados a mano hechos por artesanos de comunidades indígenas.

En la parte baja del hotel hay una cava de vinos cuyo principal elemento es la piedra. Asimismo, se conservaron las escaleras abanicadas, otro detalle distintivo de la construcción. En el primer piso se ubican seis suites, cada una con su chimenea. Aquí se optó por un estilo clásico.

El restaurante se construyó en el ático de la antigua casa. En este espacio predomina la madera en el piso, cubierta y mobiliario.

El restaurante se construyó en el ático de la antigua casa. En este espacio predomina la madera en el piso, cubierta y mobiliario.

En el segundo piso, en lo que antes era el ático, se instaló el restaurante. En esta área el elemento central es la madera presente en la cubierta, en los pisos y en el mobiliario. Desde el lugar se tiene una vista de 180 grados del barrio y sus alrededores.

Según Álvarez el hotel busca brindar una experiencia de la riqueza que hay en el Centro Histórico y del país, rescatando la identidad al abrir un espacio lleno de historia al público.