La Casa Cacmu Verde, en Ibarra, cuenta con una certificación ambiental internacional. Fotos: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

La Casa Cacmu Verde, en Ibarra, cuenta con una certificación ambiental internacional. Fotos: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

Sábado 01 de febrero 2020

Una casona patrimonial fue renovada

José Luis Rosales. 
Redactor (F-Contenido Intercultural)

Paredes de adobe, molduras de ladrillo, zócalo de piedra, puerta y ventanas de madera se destacan en la fachada de la Casa Cacmu Verde, en Ibarra.  La edificación patrimonial, de propiedad de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Mujeres Unidas -Tantankushka Warmikunapac- Cacmu, obtuvo la certificación ambiental internacional de EDGE (Excelencia en diseño para mayores eficiencias, por sus siglas en inglés).

En el 2019 fue restaurada bajo parámetros que incorporaron opciones de ahorro de energía eléctrica y agua. Esas son algunas de las características técnicas para alcanzar la designación.

En el interior de la casa se reemplazaron las columnas de madera.

En el interior de la casa se reemplazaron las columnas de madera.

Se busca promover servicios financieros sostenibles e inclusivos con el ejemplo, explica Nataly Cadena, directiva de la entidad.Por eso, el proyecto incluyó la rehabilitación de la antigua casa, de arquitectura republicana. De estilo español, se destaca por su patio central, cornisas y marcos.

Ahora la infraestructura tiene 1 017 m² de construcción. A la edificación original, que fue rehabilitada, se anexó una nueva construcción en un antiguo patio posterior. Con ello se ganó espacio, destinado a las actividades de la entidad.

En el bloque nuevo se adicionó una terraza, en la que resaltan murales de corte étnico y jardinera.

En el bloque nuevo se adicionó una terraza, en la que resaltan murales de corte étnico y jardinera.

La obra se realizó con una planificación multidisciplinaria. El diseño estuvo a cargo de la firma Procesos Urbanos y la construcción de Emcoprode. Jorge Andrade, de la primera empresa, explica que se cuidaron detalles mínimos. La idea era entender el valor histórico y tipológico del edificio existente para destacar el patrimonio de la capital imbabureña.

Una de las tareas que tuvieron que enfrentar los constructores fue conjugar los dos bloques, que ahora se complementan. Por ejemplo, se mantuvieron las columnas y arcos originales de ladrillo del patio, que fueron levantadas con técnicas vernáculas. Esas tienen armonía con los amplios y modernos ventanales de cristal.

Para la decoración se realizó un concurso de murales. Ganó la obra de Kevin Cabascango.

Para la decoración se realizó un concurso de murales. Ganó la obra de Kevin Cabascango.

Un detalle que resalta en la parte interior de la casona es que el ladrillo de las paredes y la piedra del zócalo, de la antigua construcción, quedaron a la vista; decisión que tomaron los constructores durante la ejecución del trabajo.  Con ello lograron que quedaran a la luz las técnicas arquitectónicas tradicionales, lo que le da un valor agregado.

Las paredes que enmarcan el patio central se cubrieron con un tono gris. Ese color fue preparado con una técnica de pintura artesanal que incluye tierra tamizada, agua y cola blanca.

La selección de los materiales fue primordial. Se decidió resaltar el adobe, ladrillo, piedra y madera, entre otros, en el bloque original.

La selección de los materiales fue primordial. Se decidió resaltar el adobe, ladrillo, piedra y madera, entre otros, en el bloque original.

Uno de los objetivos de esta casa verde es reducir la emisión de CO2 en 10,12 toneladas al año. Para ello, se apostó por técnicas de energía alternativa. El inmueble está equipado con dos paneles fotovoltaicos que generan 5 kilowatts, cada uno. Están colocados en la cubierta de la casona. Las luminarias utilizan tecnología LED.

También cuenta con un sistema que recolecta el agua lluvia de la cubierta y la reutiliza.Códigos QR permiten conocer los detalles de la construcción y restauración del inmueble.