Esta construcción se caracteriza por sus ­paredes de adobe, que tienen 80 cm de ancho. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Esta construcción se caracteriza por sus ­paredes de adobe, que tienen 80 cm de ancho. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Sábado 21 de diciembre 2019

Una casona de hacienda fue recuperada

Giovanni Astudillo. Editor
(F-Contenido Intercultural)

Una pollera de chola cuencana fue pintada en el horno de barro de la casona antigua de la hacienda La Oliva, de la familia Saldaña, en la zona de Misicata-Huizhil, en el suroeste de Cuenca. El objetivo fue resaltar la identidad local.

Ese inmueble, de 310 m² de construcción, tiene un piso y aproximadamente 120 años de antigüedad. El arquitecto Jorge Eduardo Ríos, de la constructora Arios, conoció hace dos años las condiciones de la edificación. El pedido de la propietaria Aída Saldaña fue que rescatara y revalorizara la morfología y materialidad de este inmueble patrimonial.

En primer lugar, se analizaron paredes, pisos y la estructura de la cubierta. Allí se determinó, por ejemplo, que cerca del 70% de las paredes de adobe estaban en buenas condiciones y que otras necesitaban ser recuperadas. La humedad era el problema principal: había deteriorado el techo, tuberías galvanizadas, algunos muros e incluso el piso.

Los ventanales son una incorporación y permiten apreciar la vegetación y la ciudad de Cuenca.

Los ventanales son una incorporación y permiten apreciar la vegetación y la ciudad de Cuenca.

Una parte de este último era de tierra y otra de ladrillo artesanal. En esta intervención se unificó por pisos netamente de arcilla elaborados por varios artesanos cuencanos.
Al inicio de los trabajos, recordó Ríos, los propietarios no querían muchos ventanales porque pensaban que el inmueble estaría muy abierto, “pero luego entendieron que esa opción permite tener una vista espectacular de la zona”.

Desde allí se puede contemplar una parte de la capital azuaya, así como las montañas y la vegetación del lugar. Por ello, colocaron ventanales con estructuras de madera para que desde el interior se pueda apreciar la mayor cantidad del paisaje, dijo Ríos.

El inmueble tiene dos salas, cocina y cuatro dormitorios distribuidos en el interior.

El inmueble tiene dos salas, cocina y cuatro dormitorios distribuidos en el interior.

Otro trabajo fue el tratamiento de las paredes de adobe con empañetado empleando las técnicas tradicionales. Para esa tarea se usó guano de los caballos que la familia Saldaña tiene en esa zona. Sobre ese empañetado se colocó un recubrimiento de cal.
Esas tareas estuvieron a cargo de maestros que tienen larga experiencia en la recuperación de casas antiguas y dominan las técnicas ancestrales de construcción, señaló el arquitecto cuencano.

Cuando se abrió la cubierta se encontró con que la madera del área de la cocina estaba en condiciones aceptables, pese al tiempo. No ocurrió lo mismo con las vigas de otras áreas, las mismas que fueron reemplazadas. Se usó madera de eucalipto que tenían los dueños.

La casona está rodeada de abundante vegetación, uno de sus atractivos.

La casona está rodeada de abundante vegetación, uno de sus atractivos.

También se preservaron las tejas antiguas grandes y se reemplazaron algunas que estaban rotas. Fueron lavadas para retirar las hierbas y el moho que había crecido durante los años y, finalmente, fueron impermeabilizadas.

Por otro lado, se cambiaron las instalaciones de agua potable y eléctricas porque no brindaban las seguridades necesarias, dijo Ríos. Según él, la zona es fría, sobre todo, al atardecer y en las noches, pero no hay inconvenientes porque el adobe de 80 centímetros de ancho y los ventanales hacen térmica a la casa. Además, se realizó un estudio del soleamiento para tener la eficiencia energética.

La pérgola y el horno de barro son elementos protagonistas dentro de la decoración de este inmueble patrimonial.

La pérgola y el horno de barro son elementos protagonistas dentro de la decoración de este inmueble patrimonial.