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La Casa de la Isla conjuga calidez y modernidad en cada espacio

El mármol, la madera, el vidrio y el metal son parte de los  materiales que componen  esta residencia, de 680 m², ubicada en Cuenca

El mármol, la madera, el vidrio y el metal son parte de los materiales que componen esta residencia, de 680 m², ubicada en Cuenca

La doble altura otorga sensación de mayor amplitud y permite una mejor ventilación. Fotos: JAG STUDIO

En un sector delimitado por dos ríos contrasta el blanco, la estructura metálica y el cristal de la Casa de la Isla.  A la vez que reluce con el verde de los jardines y la vegetación que la rodean, sus espacios internos se funden con el paisaje exterior.

Esta es una obra del arquitecto Paúl Vázquez, de INAI Arquitectura. Explica que la casa se concibió como una estructura racionalista, de líneas rectas, muy contemporánea.
Ubicada en Cuenca, con 680 m² de construcción, la vivienda tiene una estructura metálica que se exhibe en varios puntos, sobre todo en la parte central, que es de doble altura y acristalada. En los extremos aparecen bloques masivos y más pesados revestidos con materiales pétreos, como porcelanato y mármol exótico en color negro.

El arquitecto explica que la residencia posee mucha fluidez en cuanto a los espacios. Tiene un acceso principal que conduce a un vestíbulo. Desde ahí, a la derecha, está la parte social: la sala, el comedor, la cocina, el baño y la salida a los exteriores.

El mármol, la madera, el vidrio y el metal son parte de los
materiales que componen esta residencia, de 680 m², ubicada en Cuenca

En la parte izquierda está el acceso a los dormitorios, cuatro en total, que se ubican en la planta baja y alta de la casa. Una particularidad de esta construcción es la presencia del sótano como uso de parqueadero, sobre el cual se levanta la construcción, dando en ciertos sectores la sensación de tener puentes. Según Vázquez, en sus obras es muy importante la vegetación, por ello procura que esté vinculada a la vivienda.

En este caso se dispuso un jardín interior que tiene alrededor de 4 metros de largo por 5 metros de ancho, ahí se sitúa un árbol de olivo negro. Este sitio natural se contempla desde varios puntos, como el área social, la planta alta y desde el acceso a los dormitorios.

Respecto de los materiales, la Casa de la Isla luce un blanco grisáceo en su mayoría.
El arquitecto señala que el 70% es enlucida y empastada. El resto de paredes están divididas en dos partes: unas tienen porcelanatos que imitan a la piedra, otras mármol en color negro y otras, madera. Este último material luce un tono similar al del eucalipto.
En la planta baja la madera está presente en el cielo raso, mientras que en la parte alta está en los pisos.

La vegetación es clave en la residencia. Tiene un jardín exterior que continúa al interior de la casa y logra una fusión del espacio.

Para Vázquez, el color principal de la residencia es el de la madera. Los otros tonos están en la línea del blanco, negro y gris, que contrastan entre sí. Los muebles y los componentes decorativos también mantienen estas tonalidades neutras y limpias.
Para el interior de la construcción se optó por mobiliario de líneas rectas, muy moderno. Algunas piezas son de diseño e importadas de Italia y Francia en su mayoría, otras son de fabricación local.

La iluminación fue otro punto clave. Trabajaron con luces escondidas, por ejemplo, aplicando cintas de iluminación LED e iluminación difusa que resaltan cada detalle arquitectónico y de diseño en el interior.

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