Las plantas fueron traídas de diferentes lugares y trasplantadas. También hay elementos elaborados en piedra que son parte de la decoración. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Las plantas fueron traídas de diferentes lugares y trasplantadas. También hay elementos elaborados en piedra que son parte de la decoración. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Sábado 15 de febrero 2020

El estilo cuencano se plasmó en esta vivienda

Giovanni Astudillo. Editor
(F-Contenido Intercultural)

El cuencano Óscar Saldaña Durán se inspiró en la Casa de Chaguarchimbana, principal ícono arquitectónico de la  calle de Las Herrerías, en la capital azuaya, para intervenir una casa antigua, ubicada enla zona de Misicata-Huizhil, en el sureste de Cuenca.

De Chaguarchimbana le gustan sus techos, claraboyas, entre otros elementos. Saldaña es un apasionado por la arquitectura cuencana, sus materiales y técnicas ancestrales.

La intervención de la casa de Misicata-Huizhil duró un año y medio. El objetivo era renovarla para que sirva como hogar familiar, pero siempre con la intención de que la madera sea el elemento principal de la estructura de paredes y cubierta y que, adicionalmente, sirva para la decoración.

El terreno está en el sureste de Cuenca y cuenta con una extensión de 2 000 m².

El terreno está en el sureste de Cuenca y cuenta con una extensión de 2 000 m².

Usó los árboles de eucalipto que había en su propiedad. La madera está presente en los tablones y pilares de la estructura, en los pisos, las gradas y los elementos decorativos.

Los pasamanos fueron elaborados en hierro forjado por el artesano local José Jiménez, que tiene su taller en el barrio de Las Herrerías.  La casa antigua quedó en el centro de la actual, desde allí se amplió en todas las direcciones. Se construyeron una nueva área social, sala, comedores, dormitorio de padres, baños y cocina en la planta baja. En el segundo nivel, en cambio, hay dos dormitorios y sus respectivos baños.

La vista panorámica del entorno natural es un atributo de este lugar.

Los interiores conservan un estilo clásico en el que predomina la madera.

Las paredes de la sala, comedor, dormitorio de padres y cocina tienen grandes ventanales para apreciar la vista. Además, permiten que este hogar conserve el calor para las noches, porque es una zona generalmente fría. Incluso, da la sensación de que existe mayor amplitud, dice Saldaña. Las paredes fueron pintadas de blanco con la misma intención.

Para el techo se emplearon tejas antiguas de la casa original y otras se adquirieron de inmuebles que han sido intervenidos en otros lugares. Los muros externos fueron construidos con rocas de la parroquia Baños, donde existen aguas termales.

La madera, los ventanales, la teja y la piedra son los principales elementos de esta estructura, que fue intervenida durante un año y medio.

La madera, los ventanales, la teja y la piedra son los principales elementos de esta estructura, que fue intervenida durante un año y medio.

Además, aprovechó para reciclar materiales. Por ello, en el cielo raso empleó aglomerado que tenía. Impermeabilizó la cubierta para evitar la presencia de goteras.
La casa antigua presentaba problemas de humedad en pisos, mampostería y en el techo. Tenía una planta y una guardilla y mampostería de ladrillo y teja artesanal. Eran 150 m² de construcción, ahora tiene  100 m² adicionales.

“No tenía el privilegio de aprovechar la vista que ofrece de una parte de la capital azuaya”. La vivienda de Saldaña está edificada en el cerro llamado Campana Huayco, que está alineado a la distancia con el mítico cerro de Guagualzhumi. Desde allí, se observan la Catedral de la Inmaculada Concepción y el Centro Histórico.