Roberto Morales, de 34 años, en la sala de su vivienda, donde se destacan materiales como la madera y el metal. Fotos: Patricio Terán/ CONSTRUIR

Roberto Morales, de 34 años, en la sala de su vivienda, donde se destacan materiales como la madera y el metal. Fotos: Patricio Terán/ CONSTRUIR

Sábado 12 de enero 2019

Este arquitecto diseñó una casa con ambientes transformables

Paola Gavilanes. Cordinadora  (I)
pgavilanes@elcomercio.com

A Roberto Morales le gusta explorar, hacer proyectos de diferente tipología y que se destaquen. Junto a Pablo Castro, su socio en TEC Taller EC, ha desarrollado construcciones que se relacionan con la naturaleza a través del uso de materiales y análisis de la presencia del sol, por ejemplo.

Así fue, precisamente, como construyó su vivienda, ubicada en Cumbayá.
Posee una estructura de metal -visible en la primera planta- bloques y hormigón. Por dentro, el techo está cubierto de gypsum. La casa tiene 180 metros cuadrados de construcción y está dividida en dos plantas. En la baja está la cocina, comedor, sala principal y de televisión.

La piedra predomina en la fachada del segundo piso. Allí está la zona privada de la familia.

La piedra predomina en la fachada del segundo piso. Allí está la zona privada de la familia.

En el segundo piso están el dormitorio máster con su propio baño y dos dormitorios más. A esta planta se llega a través de unas escaleras voladas recubiertas de chanul. En la noche se enciende una serie de focos instalados en la pared, para guiar a los propietarios hacia la planta alta.

La madera está allí porque aporta calidez a la vivienda y porque combina a la perfección con el metal visto.

Las gradas son voladas y están forradas de chanul, material que aporta calidez a la residencia.

Las gradas son voladas y están forradas de chanul, material que aporta calidez a la residencia.

En la vivienda de Morales, también catedrático, el vidrio es otro protagonista. Está en la planta baja, permitiendo el paso de la luz natural y el contacto con la naturaleza, pues justo adelante del vidrio que se conecta con el ingreso al conjunto habitacional hay un seto vivo, que se espera que con el tiempo brinde la privacidad necesaria. Por lo pronto, una cortina es la que permite a Morales y su familia tener privacidad dentro de la casa.

Un vidrio de doble altura, en cambio, se destaca en el comedor. Desde ese lado la vivienda se conecta con un patio compartido cubierto de césped. Junto a ese vidrio está la sala de televisión, el lugar favorito de la familia, pues allí se reúnen para ver películas. Ese espacio se instaló en ese lugar para asegurar un contacto permanente entre todos los miembros de la familia, pues la sala de TV, generalmente, está en el segundo piso o alejada de la cocina, sala y comedor, donde los dueños pasan la mayor parte del tiempo.

La sala de la televisión está junto a la cocina. Esta allí para que los miembros de la familia compartan más tiempo.

La sala de la televisión está junto a la cocina. Esta allí para que los miembros de la familia compartan más tiempo.

La doble altura, según el arquitecto de 34 años, se creó para relacionar los ambientes y generar mayor luminosidad. También porque ese recurso brinda sensación de amplitud.

Del techo de ese espacio cuelga una lámpara grande, con seis bombillos que iluminan durante la noche. Durante el día la luz natural se cuela por todos los espacios de la vivienda, incluido un vidrio rectangular, nexo entre la pared de la sala y la estructura metálica.

La doble altura que está en el comedor genera mayor luminosidad y más amplitud.

La doble altura que está en el comedor genera mayor luminosidad y más amplitud.

Morales cuenta que su casa forma parte de un conjunto habitacional, pero que es totalmente diferente del resto.

Cada propietario hizo cambios internos en función de sus necesidades. En su casa, por ejemplo, los dos dormitorios comparten el cuarto de baño. Otros dueños incorporaron un baño en cada dormitorio y omitieron la doble altura.

El diseño del proyecto empezó a finales del 2015, mientras que la construcción arrancó en junio del 2016. Estrena vivienda desde hace un mes.

Morales también pintó su casa de color blanco y se inclinó por porcelanato de gran tamaño -60 x 120 centímetros- para cubrir el piso. Dice que ese tono genera también sensación de luminosidad y permite integrar mobiliario de diversos tonos en los diferentes espacios.

El mesón de la cocina es de granito. Allí hay muebles de color café y blanco.

El mesón de la cocina es de granito. Allí hay muebles de color café y blanco. Las sillas son blancas.

Para esta vivienda él y su familia prefirieron mobiliario de color café y tonos grises, para con los complementos dar ese acento de color necesario en las viviendas modernas. Actualmente, son unos cojines rojos los que destacan los muebles de la sala principal. Antes, eran de color verde y naranja. Así es más sencillo darle un nuevo toque de color a la casa y mantener el mobiliario de mayor tamaño, según Morales.

Los colores neutros también están la cocina: hay granito de color gris en los mesones, mientras que la cajonería es café y blanca. Los muebles carecen de agarraderas.
La fachada de la planta superior está recubierta de piedra de diferentes colores. El arquitecto contó que se inclinaron por las tonalidades propias de ese recurso natural para lograr la apariencia de píxeles y para destacar que en esa parte de la vivienda está el espacio privado de la familia.

La piedra está en las nueve casas que forman parque del conjunto llamado Quatro. La selección de ese material y la presencia de la estructura metálica en la planta baja otorga la sensación de que la parte alta está flotando.