El arquitecto Edwin Oleas en la sala y comedor principal de su casa, de 430 metros cuadrados de construcción. Fotos: Vicente Costales/ CONSTRUIR

El arquitecto Edwin Oleas en la sala y comedor principal de su casa, de 430 metros cuadrados de construcción. Fotos: Vicente Costales/ CONSTRUIR

Sábado 06 de abril 2019

El área social es el corazón de esta vivienda

Paola Gavilanes. Coordinadora (I)
pgavilanes@elcomercio.com

En una casa con materiales cargados de texturas y con colores que transmiten calma y generan ambientes elegantes vive el arquitecto Edwin Oleas junto a su esposa e hijos.

La vivienda de dos pisos forma parte de un conjunto residencial, ubicado en Cumbayá. Oleas, representante de OMAStudio, diseñó todo el proyecto y su casa en especial, pensando en los gustos, necesidades y pasatiempos de cada integrante de la familia.

Por esa razón incluyó un salón de juegos, un porche y una amplia cocina. Este último espacio, precisamente, es el corazón de la casa, de 430 metros cuadrados de construcción.

En este salón se destaca una pared de hormigón visto. El bar se construyó con material reciclado.

En este salón se destaca una pared de hormigón visto. El bar se construyó con material reciclado.

Allí se reúne la familia para cocinar, escuchar música y disfrutar de series y películas, pues entre la cocina y el salón de juegos también hay una sala de TV. Todos esos ambientes se integran al patio y al porche, donde Oleas se reúne con sus amigos y familiares.

Para lograr ese vínculo con el exterior este arquitecto, graduado de la Universidad Central del Ecuador, utilizó un sistema de puertas corredizas que se apilan en un 75%, para también aprovechar al máximo el ingreso de luz natural.

Para optimizar los recursos naturales, Oleas colocó ventanas piso-techo en la sala principal. El vidrio, en este caso, también permite contacto directo con la vegetación que rodea la vivienda y para potenciar aquello utilizó papel tapiz con diseño de bosque en la pared del comedor, cercana a la cocina. “Es como el negativo de lo que está afuera y que se ve por la ventana”.

El exterior se integra al interior de la vivienda gracias a los ventanales.

El exterior se integra al interior de la vivienda gracias a los ventanales.

Con el uso del papel, el arquitecto quería ubicar al comedor en medio de un bosque, pues para experimentar esas sensaciones, precisamente, construyó su vivienda lejos de Quito, de su contaminación visual y auditiva.

La casa posee un sistema de construcción tradicional: la estructura es de hormigón, mientras que las paredes son de bloque. Hay losas alivianadas de hormigón.

En el salón de juegos sobresale una pared de hormigón visto y el porcelanato maderado en el piso. Allí hay una mesa de ping-pong, un futbolín y una mesa con cuatro sillas, estilo vintage, donde la familia y amigos se concentran para disfrutar de los juegos de mesa.

El comedor, la cocina y la sala de juegos se integran con el porche y el patio por un sistema de puertas corredizas.

El comedor, la cocina y la sala de juegos se integran con el porche y el patio por un sistema de puertas corredizas.

En ese mismo espacio se destaca un bar, diseñado por Oleas -al igual que todo el mobiliario que hay en su casa- y construido con metal y barriles que quedaron de una obra antigua. El mármol reciclado, en cambio, se usó para fabricar la mesa que está en el porche.

En sala y comedor son protagonistas el papel tapiz, el porcelanato italiano y una cerámica esmaltada. Este material reviste una de las paredes de la sala, justo la que está debajo de las escaleras. La pared que conduce al segundo piso de la casa tiene papel tapiz, que además de textura le aporta funcionalidad, pues es lavable.

Los muebles de la cocina son blancos y sin agarraderas. El color blanco es el protagonista.

Los muebles de la cocina son blancos y sin agarraderas. 

Oleas cuenta que en todos sus proyectos utiliza materiales que otorguen estética, pero también funcionalidad. Por eso utilizó piedra en la fachada de la casa: requiere poco mantenimiento y no se mancha.

En toda la vivienda prima el color blanco en las paredes, pues según el arquitecto ese tono brinda mayor luminosidad y permite decorar con elementos de diversos colores.

Oleas se inclinó por una gama de grises que se combina con acentos de color rosa, lila, pero que también permite introducir un verde, un rojo y hasta un tono anaranjado.
El rojo se combina con el blanco en el mobiliario de la amplia cocina, donde hay una mesa y un desayunador.

Los muebles son de melamínico con cubierta termolaminada. Se abren tras una ligera presión, pues carecen de tiraderas u otros herrajes visibles.