Desprestigio electoral

La situación generada en torno a las anomalías detectadas en la inscripción de organizaciones políticas que deberán competir en el próximo evento electoral es de tal magnitud que no será suficiente la tardía acuciosidad técnica del Consejo Nacional Electoral para tapar los huecos de ineficiencia, y en muchos casos corrupción, con la cual se ha conducido el proceso. El problema es tan grave que despierta sospechas sobre oscuras intenciones por condicionar la conformación del mapa electoral, y a través de ello la canalización de la participación política de los ciudadanos.

Trazando la cancha

Conforme avanza el cronograma que nos acerca a las próximas elecciones, sigue quedando cada vez más claro el escenario que el Régimen está preparando para ahorrarse sorpresas. No se quiere dejar ningún cabo suelto en un evento que definirá la base de legitimidad con que contará el Gobierno elegido para los siguientes 4 años, y que marcará la gobernabilidad en el próximo período de gobierno.

Pasión y política

La constitución primaria del hecho político es el mundo de la pasionalidad. Desde Platón hasta Hobbes, y desde Weber a Luhmann, la política siempre ha tenido que ver con la transformación desde formas pasionales de adscripción al hecho político a formas racionales de construcción decisional. En su célebre conferencia La política como profesión, dictada en Múnich el 28 de enero de 1919, el sociólogo alemán Max Weber ubica a la pasión, junto a la responsabilidad y a la visión estratégica, como tres tipos de ideales, o referentes analíticos que pueden orientar la comprensión de los fenómenos políticos.

Corte Interamericana

En su afán refundacional, el presidente Correa ha llegado al extremo de declarar caduca a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ha planteado la necesidad de clausurarla e inventarse una nueva, que seguramente no sea tan crítica a las acciones de su gobierno. La posición gubernamental frente a la CIDH es parte del discurso soberanista que ha caracterizado a la política internacional ecuatoriana en la era de la revolución ciudadana.

¿Correa retrocede?

La ‘magnanimidad’ del presidente Correa al ‘perdonar’ a los periodistas Emilio Palacio, Cristian Zurita y Juan Carlos Calderón, así como a los propietarios del diario El Universo, ha tenido ya múltiples lecturas o interpretaciones. Entre ellas, las más recurrentes: ‘es parte de un cálculo electoral’; ‘ha sabido asimilar el golpe de la presión internacional’. Ambas lecturas están relacionadas. Correa, como político que es, mira todo bajo el tamiz de la aritmética de los votos y de los escaños.

Desafío de la justicia

La elección de la nueva Corte Nacional de Justicia es otro hito en el largo proceso de desinstitucionalización que se viene consumando en paralelo a la crisis del sistema político inaugurado en 1978. Son décadas en las que la administración de justicia no ha podido resistirse a la presión de los gobiernos de turno, presión que aparece como normal en las democracias modernas: todo gobierno quisiera tener a jueces y administradores de justicia de su mano, no solo para protegerse de posibles enjuiciamientos, sino para utilizarla con fines de amedrentamiento y persecución de opositores. Es frente a esta natural presión que las judicaturas definen su propia identidad, poniendo en juego principios básicos como la autonomía e independencia.

Correa y la oposición

El 2011 se cierra y se abre para el 2012 un año electoral en el cual tanto el Gobierno como la oposición definirán estrategias y posturas políticas para lograr alcanzar el poder político o mantenerse y reproducirse en él. Para Correa y su movimiento Alianza País, la estrategia de construir un discurso político basado en antagonismos y polarizaciones se ha demostrado eficaz; ha logrado configurar un campo de adhesiones lo suficientemente mayoritario como para recluir a la oposición y arrinconarla. La ha fragmentado y dividido, lo que debilita su posibilidad de proyectarse como actor con posibilidades de recambio y alternancia política.

Lógica envolvente

La política muchas veces traduce a su propio lenguaje la lógica del comportamiento militar. La consolidación y radicalización de la llamada ‘revolución ciudadana’, presenta lo que en el argot militar se conoce como ‘estrategia envolvente’, consiste en cercar y eliminar a las fuerzas enemigas; en el campo político, el enemigo se encarna en la oposición, o en cualquier actor crítico a la gestión de gobierno.

Ciberdemocracia

¿Hacia dónde va la democracia? Ciertamente, atravesamos actualmente por cambios radicales en la forma como entendemos la democracia y la participación política. Los fenómenos que iniciaron con la ‘Primavera Árabe’, que se extendieron a los ‘indignados’ de la Plaza del Sol, que alborotan tanto Wall Street como las calles de Santiago, expresan un movimiento de impugnación de gran escala a las instituciones políticas y al funcionamiento de los mercados, que generan exclusión e inequidad de manera sistemática.

El ‘método’ y el 30-S

El decreto de emergencia en la función Judicial evoca el ‘estado de excepción’ sobre la marcha institucional del país al que el Régimen recurre reiteradamente. El Presidente, amparado en el resultado de la consulta popular y violando su propia Constitución, pone en ejercicio su total discrecionalidad para ‘meter las manos’ en la administración de justicia. Tal como en Montecristi, se vuelven a despreciar los procedimientos de construcción democrática de las instituciones, para acudir al voluntarismo e iluminación del líder como única fuente para la construcción decisional.