2 de octubre de 2020 00:00

¡Cómo es la vida! ¿Verdad?

valore
Descrición
Indignado 1
Triste 1
Indiferente 2
Sorprendido 3
Contento 37
Aissa Pazmiño Real

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Cuando tocan a sus juniors, lloran, gritan, suplican, insultan, sienten sus “derechos” vulnerados… ¡es el fin del mundo!, quieren que todos ayudemos en su “lucha” para que se respete su voluntad, ahí somos bienvenidos a su lado, a su mundo… pero cuando somos los del pueblo, los pobres los que necesitamos ser escuchados… lo llaman rebelión, nos llaman exigentes y nadie nos escucha, mucho menos nos ayuda, no tenemos derechos, ¡ustedes los de apellido noble y cuentas bancarias millonarias, si tienen derecho a soñar, a progresar, a vivir con dignidad!, nosotros tenemos que pedir de rodillas una oportunidad.

¡Basta de tanta infamia! ¡Nosotros también tenemos derechos! ¡exigimos las mismas oportunidades!… Sus títulos (que muchas veces son solo de cartón) no están por encima de nuestra inteligencia.

Ustedes pueden acceder a puestos de poder, escogidos a dedo, nosotros no, pero la diferencia radica en que cuando nosotros progresamos… cada centavo nos lo ganamos con el sudor de nuestra frente, honradamente y nadie nos puede arrebatar lo que con esfuerzo y trabajo logramos (con justicia, al menos no), en tanto que a ustedes, los que llegan arriba “brincando” cualquier momento caen sin pena, ni gloria, desde pequeños nos han enseñado que lo que fácil viene… fácil se va… pero no todos son educados con los mismos valores…

¡Nosotros también queremos tener tranquilidad, comer, acceder a los servicios básicos, cuidar de nuestra salud y estudiar sin tener que escoger por prioridad, que es más importante pagar! ¡queremos tener una casa bonita, acceder a un auto, nos cansamos de andar solo en bus! ¡queremos tranquilidad, seguridad, tener las mismas oportunidades! ¿Por qué “la buena racha” la suerte, no es para nosotros? Sus hijos, mis hijos, los hijos de todos merecen vivir con dignidad, sin importar el apellido, la clase social, el tamaño de la billetera de papá y mamá, lo único que tendría que influir es la honestidad, la justicia y primar la libertad.

Si usted puede ayudar a levantarse a otro ser humano… no lo debe dudar; “Las manos que ayudan, son más nobles que los labios que rezan” esa es la frase que todos debemos tatuarnos en el corazón… ¡Basta! Basta de pensar que solo quienes pueden pagar… merecen vivir con dignidad.  

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (14)
No (2)