Hombre fue condenado a cinco años de cárcel por acuc…
Ministra dice que mantiene diálogos para acceder el …
Dos vehículos se accidentaron cerca del aeropuerto d…
Veeduría del Metro cuestiona designación del secreta…
Asaltantes hacen estallar dos cajeros automáticos en…
Informe interno de los CDC dice que la variante Delt…
Así debe circular en Quito el fin de semana con los …
Último rebrote de covid en China es el más amplio de…

El valor de la libertad

Cuan valiosa es la libertad que tantos próceres en nuestro país, en América y en el mundo ofrendaron sus vidas para lograr la emancipación de sus pueblos, en luchas heroicas de mucho sacrificio y abnegación.

Tenemos en nuestra Sudamérica la lucha por la independencia de las naciones que formaron parte de la Gran Colombia, a través de las gestas heroicas de Simón Bolívar, San Martín, Sucre y otros próceres y de nuestro país cuando se selló nuestra independencia con la batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822.

Esa herencia independista se ha mantenido en el transcurso de nuestra vida republicana y en los varios gobiernos que dirigieron nuestro país siempre se proclamó con vehemencia ese anhelo de libertad, que ha sido el sello inconfundible de nuestra nacionalidad.

Por eso alarma y estremece escuchar noticias sobre la conculcación de las libertades ciudadanas, cuando se persigue a opositores como son los casos elocuentes de Venezuela y Nicaragua, lo cual causa indignación y repudio por todos quienes somos respetuosos de la libertad que tenemos para expresar nuestras ideas, sin ningún temor y con toda la fuerza que nuestro ser lo determina.

Indigna conocer que en el momento actual todavía existen países donde se coartan las libertades ciudadanas y la población no puede expresarse con absoluta libertad o sigue existiendo esa discriminación de razas, culturas, religiones y que no podemos vivir en paz como seres civilizados y respetuosos.

Llama también mucho la atención, que en pleno siglo XXI todavía exista discriminación de razas y creencias religiosas, como se ha escuchado sobre la expulsión de miles de rohingyas de Myanmar, anteriormente conocida como Birmania, porque los consideran inmigrantes ilegales de Blangadesh, a quienes se niegan a reconocerlos como ciudadanos, lo que en la práctica los convierte en apátridas. No pueden circular libremente y tienen un acceso limitado a la asistencia médica, a la escuela y al empleo. Se calcula que los que han salido son un poco más de un millón.