Colisión de dos camiones deja una persona afectada e…
Volcán Cotopaxi mantiene emisión de gases y ceniza
Incautados en España 1 340 kilos de cocaína proceden…
Pico y placa en Quito: restricciones para este marte…
Cuidar quebradas de Quito es clave para prevenir emergencias
Cómo cuidar su salud ante el fuerte invierno en la C…
Guillermo Lasso hará anuncio sobre jueces que otorga…
El arte callejero ucraniano busca capturar la memori…

¿Una trampa?

Francisco Urbina Jado, apodado ‘El maldito de la época’, nació en septiembre de 1859 y en 1894 fue nombrado gerente del Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil, amo y señor de las finanzas y componendas ilícitas del país.

El método de don Pancho era sencillo: viajaba a Londres, imprimía billetes y los traía en cajones. Su secretario los organizaba como un abanico para que los firme, distribuya y nombre el Presidente de la República de su gusto y, por supuesto, a los diputados ‘electos’ en su oficina, convirtiendo al Estado en negocio de las élites oligárquicas.

El dinero sin respaldo incrementaba la inflación y anulaba el empleo, pero no los cuantiosos intereses del chulco. Nadie le pedía cuentas a don Pancho por temor al escándalo y todos eran deudores. Con la Revolución Juliana fue apresado y expulsado a Chile donde murió de infarto en 1926.

La historia se repite en el Ecuador y el llamado dinero electrónico, auspiciado y premiado por el Gobierno, no es otra cosa que los billetes impresos por ‘El Maldito’, esos que al menos abultaban los bolsillos y disimulaban la farsa. Mala idea de los revolucionarios al querer engatusar con imaginarios a los ecuatorianos que sobreviven gracias a los dólares reales.

La gente, con la ‘confianza’ que le merece el Gobierno, no caerá en la trampa a pesar de sus ridículos señuelos.