Chats de Valentina Trespalacios con John Poulos son …
Donald Trump relanza su campaña a la Casa Blanca
Niña es asesinada en Colombia por hombre que salió d…
Bonos verdes y violetas para actividades sostenibles…
Ley obliga a incluir a una mujer en cada directorio …
La CFN ha comprado USD 2,3 millones en bonos a maest…
Volodímir Zelenski reclama misiles de largo alcance …
Policía de Memphis anuncia reformas tras muerte de j…

‘Este no es un proyecto político de izquierda’

Así escuchamos a muchos socialistas (expertos en ideología política, pero muy poco conocedores de ciencia económica). Les voy a demostrar, a través de estas líneas, que este sí es un proyecto político de izquierda:

1. La izquierda socialista se caracteriza por elevar el gasto público y claro que se ha incrementado, hemos pasado –en números redondos- de 9 mil millones de dólares en el presupuesto público de 2007 a cerca de 34 mil millones en idéntico instrumento financiero en 2014 (un crecimiento promedio anual del 20,9%, cuando la producción real apenas ha crecido al 4,2%).

2. La izquierda socialista se ufana del carácter redistribuidor de su “proyecto revolucionario”, de allí que los impuestos a las herencias y plusvalías, con tarifas confiscatorias del 47,5% y del 77%, respectivamente, son atentatorias a la inversión privada y han ocasionado la desaceleración del sector de la construcción (la inversión se basa en las expectativas de los agentes económicos y no podemos espantarla).

3. La izquierda socialista reivindica la necesidad de endeudarse para seguir: “estimulando el aparato productivo y reactivando la producción”. Así, tenemos una economía al borde de la recesión y con un coeficiente deuda pública/PIB cercano al 40% (incluyendo preventas petroleras con China y Tailandia).

4. A la izquierda socialista que ahora se opone al actual gobierno, siempre le molestó la dolarización por considerarla como una “pérdida de soberanía monetaria para el país y la imposibilidad de devaluar la moneda para conseguir mayores ingresos por exportaciones”.

Negarse a reconocer que este proyecto político de la revolución ciudadana es de izquierda y perjudicial para el país: es típico de los socialistas, que ante su fracaso, dirán que no era socialismo, sino “populismo”. Necesitamos otro tipo de proyecto, no político, sino económico: un modelo capitalista, liberal y de mercado.