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Sentencia oprobiosa

Nunca olvidaré, la tarde del 20 de Abril del 2017, mientras asistí a la lectura de la sentencia condenatoria, que dictó la jueza Karen Matamoros, contra los miembros de la Comisión Anticorrupción, denominado irónicamente así, a personajes altamente conocidos por su trayectoria pública y privada, referentes morales, éticos y probados, en su larga trayectoria, diáfana y pulcra, y que una jueza con rostro pálido y desencajado, y una mirada perdida en su insegura decisión, dictaba sentencia.

Cuando vi el rostro de la Dra. Isabel Robalino, una centenaria mujer, con una serenidad limpia de su mirada, y la firmeza inmaculada de su voz, declarando con la frente en alto, ante la prensa y ante el mundo, su diafanidad impoluta, de su inocencia sin tacha, que no se dejó doblegar ante la prepotencia, la fatuidad, de quienes impregnados de un falso orgullo pretenden avasallar a un pueblo dormido, pero altivo de tantas injusticias, como la sentencia oprobiosa, la misma que pasará a la historia como una írrita sentencia judicial a tan preclaros e insignes personajes políticos. Me hago eco del encabezado, del columnista José Ayala Lasso “Vergonzoso, abominable sainete”.  

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