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Señor Presidente

En su ausencia ha ocurrido un hecho que afecta de manera grave la imagen de su Gobierno. Unos funcionarios, agenciosos pero muy equivocados, han ordenado suspender el pago de las jubilaciones patronales de miles de exservidores del IESS a nivel nacional. En efecto, se ha violentado el andamiaje jurídico del país al desconocer el valor y significado del derecho adquirido y sin que mediara un proceso justo, sin observar el debido proceso, sin conceder el derecho a la defensa, sin respetar la intangibilidad de los derechos humanos y sin contar con una resolución o sentencia de organismo calificado o juez competente, se emitió una orden que en derecho les resultará imposible sustentar y defender.

No está por demás advertir que en la Ley Orgánica de la Contraloría General del Estado, taxativamente consta que los criterios vertidos en un informe provisional carecen de legitimidad para la toma de decisiones. Las graves repercusiones psicológicas y en el buen vivir de miles de ciudadanos de la tercera edad son incuestionables.

De modo injustificado y abrupto se han visto despojados de sus pensiones y sumidos en la desesperación al carecer de lo indispensable para el diario sustento de ellos y sus familias.
Le solicito, con el respeto que merece su alta investidura, dejar sin efecto la orden referida y permita el retorno de la paz y tranquilidad a la vulnerable población de adultos mayores jubilados de diferentes provincias de todo el país.

El Instituto debe honrar su nombre y su misión concediendo seguridad social a sus trabajadores, extrabajadores, afiliados y derechohabientes como elemento sustantivo de su preocupación: el buen vivir.