Religión y ateísmo

En réplica a lo propuesto por el Sr. Ortiz (EL COMERCIO, 19/04/2014). Las ideas políticas y la religión fueron una misma durante 18 siglos de historia. Es en los últimos 200 años que el esfuerzo de la razón permite la separación. La religión ocurre con frecuencia en naciones pobres, con escasa educación. Esto hace que exista una relación inversa entre religiosidad e inteligencia (Lynn y otros, Revista Intelligence 2009). Si bien la religión se explica por evolución, esta no tiene que justificarse moralmente. Las enfermedades existen gracias a la evolución, así como ideas que se comportan como virus a expensas de su huésped. La religión puede brindar bienestar psicológico, pero también conflicto, guerra y destrucción. La religión es un fenómeno extremadamente costoso para el desarrollo de nuestra civilización. Los gobiernos comunistas reemplazaron una religión por otra, no fueron sociedades agnósticas. Corea del Norte es un ejemplo, donde su líder es considerado un semidiós.  

La religión y el ateísmo

Las ideas políticas nunca formaron religiones. Fueron y son transitorias en el poder.

En el mundo hay 1 196 millones de cristianos alineados con la religión católico-romana, y América Latina aporta con 586 millones. Siguen, en números menores, las versiones ortodoxa rusa, anglicana, luterana, y otras asentadas en Estados Unidos, Canadá con influencia en el resto de América. Esta “semana santa” llega al nivel más alto de celebración el día viernes, conmemorativo de la crucifixión y muerte de Jesús. También sirve para reflexiones sobre las vivencias diarias y el perdón de las ofensas. Aquel Dios, propio de la intimidad espiritual, se acunó en el cerebro humano a la par de la evolución, y así como surgió el lenguaje hablado lo hizo la religión.

“La religión es universal, está en todas las culturas conocidas”, afirma Eloy Gómez del Instituto de Ciencia de las Religiones de la U. Complutense de Madrid; y el profesor Carbonell de la U. Rovira i Virgili de Italia, asegura que “la religión, lo mismo que la biología es producto de la selección natural”. Los dos comparten que la fe controla la ansiedad de no saber, y a afrontar problemas de la corta vida. Por eso, la creencia religiosa da bienestar psicológico, emocional y físico. Ayuda a confiar en los demás, a vivir en sociedad y a trascender después de la muerte.

Hace seis años “El País” de España publicó una crónica referente a que científicos de la U. de Oxford-Inglaterra iniciarían una investigación para determinar “cómo las estructuras de la mente humana alojan la religión”. El psicólogo evolucionista, Justin Barret, del Centro para la Antropología y la Mente, anunció que durará tres años el proyecto y lo vinculó con otro centro de Ginebra que estudia la “partícula de Dios” constante en neuronas cerebrales. Ahora, hay más herramientas y datos porque a los filósofos, sociólogos y antropólogos, se han unido biólogos, paleontólogos y psicólogos que abrieron la Neurociencia de la espiritualidad.

En el ateísmo, de las doctrinas del marxismo, aplicadas en la Unión Soviética desde noviembre de 1917 por Lenin, se inició una lucha contra la milenaria Iglesia Ortodoxa Rusa por considerar que fue parte de la dominación monárquica zarista. Se instrumentó en forma obligatoria una cátedra con un extenso programa explicativo de lo absurdo que era la religión para la revolución y sus pilares:los Materialismos Histórico y Dialéctico y El Comunismo Científico. Las jefaturas: corta de Lenin hasta 1923, y vitalicia de Stalin (1923-1963) defendieron los principios del ateísmo. Después de la Perestroika-Gorbachov y la caída del bloque sovietizado en 1989, para el 2005 un 53% de rusos era creyente ortodoxo; e inclusive, Putin asiste a oficios religiosos del patriarca Cirilo. Artem Zhuravski, presidente de la Fundación Sensatez, estima que un 13% de la población, 18 millones son ateos, y dice que es invisible como lo fue la fe ortodoxa en la URSS.

Las sociedades, cada día confirman, que la fe divina sepulta las prácticas políticas opresoras.