Sacerdote es imputado sin especificar motivos en Nic…
Hombres a bordo de un taxi intentaron asaltar a una …
Ecuador retoma la vacunación antirrábica con 2,6 mil…
Pasaje en el Corredor Central Norte se incrementa de…
Presidente Petro dice que apertura de frontera con V…
Florida se prepara para el encuentro con el huracán Ian
Los delitos pasionales no existen en Ecuador, explic…
La intensa sequía golpea a unos 3,5 millones de pers…

¡Qué desilusión!

Como durante 45 años, el 16 de julio fui con mucha devoción a la misa en honor a mi virgen de El Carmen en la iglesia  Santa Teresita, devoción inculcada por mi madre.  Hasta el año pasado fue una misa muy linda y solemne   donde la gente rezaba y cantaba canciones que llegaban al alma. Este año  la celebración me ha dejado perpleja, la gente entró como a un estadio a cantar, bailar, aplaudir, hacer coreografías dirigidas por un  animador que pedía que gritemos más fuerte. Por ahí alcancé a ver un señor sensato con un cartel: “Queremos rezar, silencio por favor”.  No pude esperar más y decidí salir de esta fiesta irrespetuosa. Me acerqué  a una de estas personas  que pertenecen al movimiento internacional  “Juan  XXIII”; la dejé helada cuando le respondí: “Qué pena, acabaron con nuestra fiesta religiosa de la Virgen de El Carmen”.