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¿Por qué participar en política?

Esta es quizás una de las preguntas que más me han hecho en este último tiempo, con 24 años culminando mi maestría, empezando mi segunda carrera es una de las preguntas que quizás resultan más difícil responder, pero a la vez, responde a un sentido tan lógico pero que parecería ser invisible para muchos, o por lo menos para mí lo era. Hace tiempo atrás me encontré con una frase de John Adams: “Los asuntos públicos, siempre deben ser realizados por alguien. Lo hará alguien u otro. Si los sabios la rechazan, otros no lo harán; si los hombres honestos lo rechazan, otros no lo harán”. Esto particularmente cambió mi perspectiva sobre la política, porque más allá de que venga de alguien altamente reconocido, hay razón en ella, y con ello un llamado a la reflexión, ¿si nosotros no participamos en política, quien lo hará? ¿acaso dejaremos nuestro futuro, el de nuestros hijos y de todos a quienes queremos en manos de los menos capacitados y moralmente detestables? o ¿tomaremos el rumbo de nuestro destino en nuestras propias manos?