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Cartas al director /11 de octubre del 2021

Coca Codo Sinclair y sus distribuidos leprosos

En la obra pública hay dos procesos obligatorios y complementarios, ejecución y control, representados por: constructor (contratista) y, Administrador del contrato y fiscalizador de la obra (contratante) respectivamente.

Sus funciones son, el uno la construcción, el otro, velar por fiel cumplimiento del contrato y sus anexos y, el tercero velar por la calidad de la obra; son responsables directos del éxito o fracaso de la construcción de la obra pública. El proceso de control un poco más, porque el constructor no puede tomar ninguna decisión sin autorización del fiscalizador.

Los distribuidores son grandes tubos de acero que transportan el agua a las turbinas en donde se transforma la energía hidráulica en mecánica. Presentan muchas fisuras y grietas desde fábrica, porque el material no fue el adecuado; sin embargo, fueron instalados en la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, se presume con el conocimiento del constructor Sinohydro y la fiscalizadora CFE-Pypsa-CVA-ICA.

Enfermedad degenerativa incurable que está causando problemas en la generación eléctrica: al inicio, la Celec acusaba solo al constructor, ahora ha entendido que éste y la fiscalizadora son los responsables.

EL COMERCIO del 30 de septiembre 2021, informa que la Celec demandará a la fiscalizadora por las siguientes razones: recibió y autorizó la instalación de los distribuidores con fisuras desde fábrica; permitió el recubrimiento con hormigón de estos elementos fallidos; recomendó que se reparen las fisuras con suelda y, para completar los registros de calidad no coinciden con la realidad en campo.

La fiscalizadora a su vez dice, “si hay defectos de fabricación, que se hubieran detectado si la Celec le hubiese permitido hacer la inspección en la fábrica China” y, sobre la calidad del material señala que en el contrato con Sinohydro no hay las especificaciones técnicas para la fabricación de los distribuidores.

La experiencia indica que es probable que la fiscalizadora solicitó viajar a China para hacer la inspección en fábrica, pero con viáticos pagados por la Celec. Esta con razón negó el pedido porque ese rubro está cotizado en el presupuesto de oferta y, si no está, es porque la fiscalizadora no puso, pero el control se debió hacer Por otro lado, es difícil creer que no haya especificaciones del acero de los distribuidores, si así fuera, antes del inicio de la obra es obligación de la fiscalizadora revisar y observar los documentos del proyecto y del contrato de construcción, al encontrar esta falencia debió comunicar a la Celec para su rectificación a tiempo; por lo tanto, no hay razón que valga. Este breve análisis presume culpa al consorcio CFE-Pypsa-CVA-ICA, por incumplimiento de funciones.  

Marco A. Zurita Ríos

Al Secretario de la SENESCYT

Me dirijo a usted, gracias a la intermediación de El Comercio, para referirme al edificio del Ceaaces que se encuentra ubicado en la calle Whymper con avenida Orellana.

Como todos sabemos el gobierno de Lenín Moreno se caracterizó por la mayor desidia con respecto a los bienes públicos. Este edificio del Ceaaces debe tener más de cuatro años abandonado. La suciedad que se ve desde afuera y la que se va acumulando día a día en la vereda, es una vergüenza y un atentado contra la salud ciudadana. Me da dolor de corazón darme cuenta que ese tramo de la Whymper entre Coruña y Orellana se mantiene con veredas limpias y cuidadas gracias a la intervención de cada propietario privado. ¿Cómo es posible que solamente lo público tenga que presentar un estado tan lamentable?

Con la esperanza, que suelo extender a otros bienes públicos que debemos apreciar, como los ferrocarriles o los correos del Ecuador, respecto a que el actual gobierno supere el quemeimportismo del gobierno anterior.

Nancy Ochoa Antich

Prepotencia ilimitada

Llama la atención la prepotencia de un dirigente indígena. Sr. Iza. Que se cree dueño del país. Y que ni siquiera respeta al Presidente de la República, y por ende al pueblo ecuatoriano, al llegar tarde a una cita presidencial.

Además, él quiere imponer su tesis del subsidio de los combustibles, pero no analiza que es necesario. Cierto es que a nadie nos gusta que nos suban de precio en nada, pero debemos analizar y ser responsables con nosotros mismos, pues la fuga de los derivados del petróleo a Perú, Colombia y por mar a los buques extranjeros, nos toca asumir el costo a nosotros mismos, y claro favoreciendo al contrabando.

Además, Quito y el país no tolerará una nueva destrucción de nuestro patrimonio, pues llama la atención que este sr. dirigente indígena, junto con otros, deberían estar en las cárceles por la destrucción del año anterior.

Basta Sr. Iza. Ud. no es gobierno y nunca lo será, pues pise la tierra. Y a los ecuatorianos nos gustaría saber cuál es su patrimonio y cómo lo obtuvo, que con seguridad no será con su tractorcito.  

Armando Palma Vallejo

Historia

‘La historia tiende a repetirse dos veces, la primera como tragedia la segunda como farsa’ , era una de las frases que le gustaba citar a Marx. La traigo a colación en esta oportunidad por cuanto en días pasados en una acalorada conversación con un alto funcionario público, de alto prestigio provincial, ocurrió un cruce de palabras con quien escribe esta humilde columna, por desacuerdos de forma que podrían después convertirse en argumentos de fondo, en determinados temas relevantes en la administración pública.

Él rebatía que no quería escuchar historias sino temas concretos que sí se estaban ejecutando, y otros planificando. Sin embargo, para mi criterio debía escucharlas para no caer en los errores que lamentablemente se cometieron en el pretérito y tomar decisiones consensuadas, efectivas y verdaderas. Por tanto se debe de recordar las falencias del pasado para convertirlas en fortalezas en el presente, de que muchas veces la historia debe ser el faro que ilumine el camino hacia el éxito, para que lo actuado no se convierta en farsa peor aún en tragedia, porque los que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo y los que actúan muchas veces por instinto no han aprendido nada de la experiencia.

La persona que funge en determinado cargo público debe recordar lo expuesto por el escritor Jaime Galarza en el libro “Quienes Mataron a Roldós”, donde enunciaba que, una de las cosas que no debe permitirse una autoridad, sea esta elegida por votación popular o designada por el Ejecutivo es dejarse encerrar por el peligroso círculo oscuro que entraña el poder; en tanto y en cuanto deben de alejarse de los conspicuos devoradores de ocasión, de los que por estar cerca y usufructuar del poder hacen pensar a las autoridades que todo está bien, de que el pueblo o sus subalternos están complacidos por su actuar, en muchas ocasiones nada más apartado de la realidad.

Por ende, aléjese del famoso círculo donde se dejó retener, donde todo era teatro y los que aparecían como salvadores no eran más que lametones de cuarto nivel; visite las oficinas de sus colaboradores, ciudadanos de a pie, converse y dele la oportunidad de expresarse y ser escuchados. Por experiencia conocemos que muchas veces ellos tienen la respuesta para resolver los diversos problemas del país, que los tecnócratas y plutócratas no les interesa ejecutar.

Recordemos los tiempos de campaña electoral, de los recorridos por nuestro suelo patrio, de las necesidades de los descamisados, de los sin voz, y que la historia nos siga recordando lo expresado por Roldós: “Que no sean las palabras sino las obras las que den el mejor testimonio de nuestras intenciones”. 

Gustavo Cedeño Villavicencio

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