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La Otra Manuela

Generalmente se escucha mencionar los nombres de Manuela Sáenz, Manuela Cañizares y Manuela Espejo, más conocidas como las tres Manuelas. La historia nos muestra la vida de otra Manuela, nacida en una familia cuyos ideales libertarios, forjaron el heroísmo que se convirtió en la base de pensamientos independendistas.

El designio de la historia escoge a esta ilustre dama para que su misión en esta vida esté rodeada de próceres y mártires de la libertad, siendo sus hermanos Lorenzo y Galo de Garaicoa, partícipes en la independencia de Guayaquil, y cuyo nombre de este último, consta en la columna a los héroes del 9 de Octubre de 1820. Con una formación moral de altura, compartida por toda su familia, nos trae el ejemplo de su hermano, primer Obispo de Guayaquil y segundo arzobispo de Quito. Ella con su hermana Ana, esposa del Gral. Villamil logran reunir a los patriotas guayaquileños en el acto conocido como ‘La Fragua de Vulcano’, donde se traza el camino a seguir para la libertad.

Manuela Garaicoa Llaguno, se casó con Francisco García Calderón, en marzo de 1800, de cuya unión, nacieron Abdón Calderón, el héroe niño de Pichincha, Josefa Baltazara, esposa de Vicente Rocafuerte y Francisco quién participó en la toma del Callao, el 23 de enero de 1896. Mujer de temple, quedó viuda el 3 de diciembre de 1812, cuando tropas realistas fusilan a su esposo en Ibarra, el Coronel de los Ejércitos Republicanos. Sin embargo, sus ideales de ver un país libre, permite que sus hijos lleven en su sangre el hambre de libertad, para posteriormente, permitir a su hijo, Abdón que ingrese a combatir con los “voluntarios de la Patria”, que más tarde se unió al ejército libertador de Sucre, falleciendo gloriosamente en Pichincha.

Realzar sus méritos es un ejemplo de entrega en estos momentos, en que la corrupción quiere tomar el sacrificio de sus héroes.