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“Poner las manos en el fuego”

Una expresión que tiene su origen en la creencia de que la prueba del fuego aclara la verdad. ¿Han recaído supuestas acusaciones sobre…? La honestidad por sobre todas las cosas señor Presidente; en la ética, la razón y lo justo no se admiten excepciones “hay que ser, no parecer”.

En la actualidad la sociedad democrática se encuentra a la deriva, sin el más mínimo reconocimiento y desconfía hasta de su suerte; porque a la hora de la verdad todos le han fallado, aún quienes por obligación y mandato deben cuidarla y defenderla: el Estado, las fuerzas del orden y de seguridad; hasta de las instituciones eclesiásticas.

Gobiernos que juraron poner las manos en el fuego por la verdad; acabar con la impunidad a cualquier costo; la independencia de la verdadera justicia; y hacer una cirugía a la corrupción con hombría de bien, sin miramiento de su posesión económica, cultural o social. Es haber hablado demasiado.

Como una norma a través de la historia los políticos agraciados en una elección se han caracterizado por los ofrecimientos de campaña, y luego busca quien te proporcione. Lo que debe primar es: la verdad verdadera y el respeto, la lealtad consigo mismo, el pueblo y el país; y no trivializar el descrédito ocasionado por pseudos políticos irresponsables, hoy prófugos. Es vergonzante, que los corruptos se escuden tras del debido proceso como salvavidas, mientras que para el pueblo no hay palanqueo, convirtiéndose en el debido bostezo.

Los ciudadanos esperamos el encuentro, la concordia y la convivencia entre todos. Basta ya de falsas promesas y quejas. Señor Presidente Lasso, es una falacia empezar de cero, como si volviéramos a nacer.

No estamos muertos ni somos inútiles, debemos empezar ya con lo que tenemos: voluntad, sacrificio, vocación de servicio y; engendrar una vida digna para una muerte honrosa.

“Una manzana podrida, hecha a perder a las demás, y, hay demasiadas manzanas podridas disfrazadas de medias naranjas”.