El feto y la ciencia

El feto siente dolor. Lo ha comprobado la ciencia que se plantea ahora varias reflexiones como el hecho de que es “acientífico” tratar “la vida prenatal como si fuera de segunda clase”, según ha advertido recientemente el neonatólogo Carlo Bellieni. Ante esta realidad, la ciencia no puede contradecir el hecho de que el feto sea persona. Según el doctor Bellieni, el feto “no sólo siente dolor, sino que su percepción parece ser más profunda que la de un niño mayor”.

“Hoy sabemos que el feto dentro del útero materno percibe olores y sabores. Oye los sonidos. Los recuerda después del nacimiento. Desde luego sabemos que un feto, desde las 30 semanas de gestación, es capaz de soñar”, afirma el doctor que desarrolla su actividad en el Departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlínico Universitario “Le Scotte” de Siena (Italia). Un estudio presentado por los doctores Vincent J. Collins y Steven R. Zielinski evidenciaba que antes de finalizar el segundo mes del embarazo, “hay una clara respuesta del feto a los estímulos”, ya que “las ondas del electroencefalograma revelan que el cerebro del niño no nacido está funcionando”. “Entre la octava y la décima semana, ya se puede detectar la actividad del tálamo, donde se encuentra el centro del dolor. Los receptores sensoriales nerviosos están en la piel antes de la novena semana de gestación”, afirma el documento titulado ‘Evidencias científicas del dolor que sufre el feto al ser deliberadamente abortado’.