4 de July de 2012 00:01

Ex presidente Palacio

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Me refiero al reportaje ‘El Gobierno teme un efecto paraguayo’, realizado por la Redacción Política de EL COMERCIO y aparecido en la página 5 del 27 de junio del 2012. El autor encuentra “similitudes entre la asunción de Franco en Paraguay y el origen del mandato de Alfredo Palacio, en 2005”. Esta afirmación utilizada como premisa en la construcción del reportaje está plagada de sesgos, como paso a demostrar:
1) El conflicto en el Ecuador ocurrió cuando el pueblo ecuatoriano, sobre todo el pueblo quiteño, autodenominado “forajidos” se levantó espontá-
neamente contra el presidente
Gutiérrez, por las sucesivas rupturas constitucionales cometidas. En Paraguay, el problema se dio entre invasores de tierra, la Policía y luego la Cámara de Diputados y el Senado, con muy poca o ningún a participación popular.
2) El Ecuador había dejado de ser un Estado de Derecho y se hallaba totalmente desinstitucionalizado. La Corte Suprema de Justicia había sido suprimida y todas las instituciones del Estado estaban arrinconadas o perseguidas. En Paraguay se vivía un Estado de Derecho con total vigencia de todos los poderes del Estado.
3) En Ecuador, la sede de la
Presidencia de la República, después de haber sido alambrada, se encontraba totalmente abandonada, por lo tanto el país se hallaba sin dirección, sin mandatario responsable,
lo que no sucedió nunca en Asunción.
4) Si el Senado Paraguayo tomaba una decisión favorable para el Presidente Lugo, él habría seguido tranquilamente en el poder. Totalmente diferente al caso ecuatoriano, en
el cual el Congreso simplemente tuvo que cumplir la demanda popular.
5) La crisis paraguaya tuvo una corta duración y decisiones súbitas e inesperadas. La crisis ecuatoriana no duró una semana, como señala su artículo. Para diciembre del 2004, el país ya estaba políticamente inestable. A comienzos de abril del 2005 empezaron los “forajidos” a salir a las calles de Quito. Colapso y resurgimiento se dieron el 20 de abril. Mi deber constitucional fue asumir la Presidencia y pacificar la República, proteger bienes y vidas de los ciudadanos, incluyendo la del presidente Gutiérrez. No hacerlo habría sido inconstitucional, irresponsable y cobarde. No hay similitudes, solo abismales diferencias.
La serenidad, la ecuanimidad y los juicios objetivos son esenciales siempre, pero son imprescindibles en los tiempos difíciles que vive una Región.

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