Guillermo Lasso notificó a la Asamblea que viajará a…
En Sao Paulo, estado más poblado de Brasil, circulan…
Veeduría Ciudadana cree que se acomodaron cifras par…
Un hombre murió en el interior de un articulado del Trolebús
En Carchi coordinan acciones para atender a los migr…
Hombre, descontento con su vida, comete asesinato al…
Un terremoto de magnitud 6.1 activa la alerta de tsu…
El Presidente de Perú solo será proclamado cuando se…

La enseñanza de la historia y humanidades modernas

Las carreras universitarias relacionadas con la historia y la geografía, la historia del arte, la antropología, y demás afines son escasas o casi inexistentes en la oferta de educación en el país.

En países vecinos y mucho más en México, Costa Rica, Chile o Argentina existe una variedad de oferta de estudios en aquellas ciencias. No se puede decir lo mismo del Ecuador y esto se debe a varias razones: En las escuelas y colegios la enseñanza de materias como Estudios Sociales, Historia o Desarrollo del Pensamiento Filosófico es tomada en un segundo plano, como si las humanidades estuvieran relegadas a lo folclórico o a eso que llaman “ cultura general”. Se inculca a los jóvenes la historia nacional a partir de un errado sentimiento chauvinista dogmático o politiquero, una prueba de ello fue que en ciertos libros de lectura escolares se hizo hincapié en el anterior gobierno correísta al estudio de la “revolución ciudadana” del socialismo del siglo XXI y más disparates, se abandonó el estudio de materias indispensables como la Moral Cívica Ética lo que propició egresen profesionales tecnócratas utilitaristas del lucro personal y en no pocos casos corruptos, lo que dio como resultado una distorsión de los auténticos valores históricos , una falta de pensamiento crítico y reflexivo al no desarrollar las facultades investigativas que nos provee el método científico. Se da una importancia exclusiva al estudio de la época republicana, lo que ha llevado a idolatrar a supuestos “ próceres o libertadores” como si nuestra historia empezara y terminara con revueltas, guerras y secesiones. Es lamentable que la Academia Nacional de Historia publique año tras año libretos apasionados sobre el proceso de la independencia y el inicio de la República. El Archivo Nacional funciona en un edificio paupérrimo y mal ubicado que refleja aquel descuido de la ciencia histórica, ni siquiera cuenta con una página web y tampoco ofrece al público investigador la socialización virtual de sus fondos.