4 de enero de 2021 00:00

Un nuevo modelo de campeonato

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Marcial del Pino

La fiesta del fútbol ha sido una de las tantas fiestas cortadas por la pandemia. Los estadios han estado vacíos y los estarán por un tiempo más.

Los dirigentes del fútbol ecuatoriano deberían declararse en emergencia, tal como está todo el país.

No puede ser posible que tengamos un campeonato ecuatoriano de fútbol con 16 equipos de primera. Esto se parece a la realidad de la política con 280 partidos sin afiliados. Los 16 equipos no tienen suficiente cantidad de hinchas ni responden a la realidad deportiva del país ni de los seguidores.

Equipos sin hinchas quiere decir equipos sin socios ni aportantes. Así, las plantillas deportivas se sostienen solamente de taquillas -que este año pasado no existieron-, anunciantes, que fueron pocos o que aportaron pequeñas cantidades, y derechos de TV, que lamentablemente llevaron abundancia de partidos “chigchiguas” a los pocos privilegiados de sistemas de televisión de pago y coartaron el derecho a disfrutar por pantalla abierta a millones de personas.

Es importante que, en vez de tener abundantes refuerzos extranjeros, viejos desechos de ligas más fuertes, se otorgue mayor apertura a jugadores juveniles, cuya calidad ya ha brillado a nivel de selecciones. Los casos de Pineida, Moisés Caicedo, Gonzalo Plata y Jordi Alcívar, demuestran que tenemos un gran potencial, pero seguimos apostando a jugadores con más de 35 años y latisueldos en una economía quebrada en el país y en los clubes.

Debiéramos volver a un campeonato con 10 equipos en primera A, 10 en la B, y hacer ascensos y descensos en la mitad del año para estimular la competencia.

Este campeonato mostró buenos equipos como Barcelona, Liga de Quito, Independiente, Católica, Macará, Aucas, Emelec -con altibajos-, Guayaquil City y equipos que tuvieron mayor o menor desempeño pero resultaron animadores del certamen como Delfín, el campeón de 2019, o Cuenca, que supo recuperarse al final.

La debacle sobrevino para un histórico que mereció mejor suerte: “El Nacional”, gloria pasada que se hundió en la pérdida de categoría y cuyo futuro se ve complicado.

Hay que hacer en el fútbol, como en todas las actividades de la vida, una reingeniería.  

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