Monseñor Julio Parrilla

He tenido el honor de llevar una larga amistad con Ms. Parrilla. Lo conocí cuando era párroco en la Iglesia de Iñaquito, allí muchísima gente del barrio acudía a sus charlas católicas y sus conferencias sobre diferentes temas. Su inteligencia, su capacidad como sacerdote llenó la parroquia de fe, cercanía y espiritualidad transmitida con las actitudes positivas de los fieles.

Después de algún tiempo fue nombrado Obispo en Riobamba donde entiendo ha estado en este ejercicio muchos años. Ahora he sabido que se retira por la edad. Posiblemente regrese a España, su país, en donde estoy seguro continuará con sus obras en bien de todos.

No he mencionado que escribía los días domingos un artículo que lo situaba, por la calidad de lo escrito, en un periodista consumado con todos los conocimientos básicos de la profesión. Sinceramente lo voy, lo vamos, a extrañar mucho. Los católicos tenemos siempre la necesidad de contar con un líder cercano de la Iglesia para mayor efecto de nuestra profesión de fe.

Gracias, Monseñor, por todo lo que hemos recibido de Ud. Descanse y siéntase feliz de haber logrado tanto en su profesión religiosa. Fuerte abrazo. Dios lo bendiga.