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Cartas al director / 22 de octubre del 2021

Paraísos de Lasso, Correa y otros

Iván Escobar Cisneros

Las investigaciones periodísticas, publicadas a través de los denominados Pandora Papers, incluirían al Presidente Lasso, entre varios gobernantes, que tendrían intereses financieros en algunos paraísos fiscales, con el objeto de esconder sus fortunas, evadir el pago de tributos o blanquear capitales mal habidos, lo cual en ningún caso sería procedente, ni aceptable.

En el caso de Lasso, ha declarado que es verdad que tuvo inversiones en 14 paraísos, pero que por prohibiciones de una consulta popular, se deshizo de ellas; que, inclusive, 10 ya no están operando; y, sobre los 4 restantes, no tendría interés alguno al momento, citando sus nombres: 2 fideicomisos en Dakota del Sur (EE.UU.), una empresa en Canadá y otra en Panamá, cuyos nombres completos están publicados en el diario El Comercio en su edición del 5 de octubre. Por lo anotado, cualquier investigación seria, no necesita averiguar mucho, sino solo exigir que el Presidente Lasso presente los documentos necesarios para probar lo que asevera.

Diferente es el caso de Correa, quien por declaración del Diácono Jorge Donati, funcionario de la Tesorería del Vaticano, en una entrevista concedida, se conoce de la apertura de una cuenta millonaria en favor de Correa, en el “famoso” Banco del Vaticano, también conocido como Banco Ambrosiano, con precisión de fecha, número de cuenta, nombre del depositario y monto con el cual se realizó su apertura, inclusive los depósitos posteriores por varios millones de euros y dólares; y, la adquisición de bienes raíces en España, Italia y Bélgica, a su nombre.

Adicionalmente, a estas maravillas, sería interesante que la Asamblea Nacional no solo investigue a Lasso, sino también a Correa y a los colaboradores del Gobierno pasado que aparecen vinculados en los Panama Papers, los cuales según el SRI serían nada menos que 20.288 funcionarios, que movieron USD 14,8 millones, principalmente a través de Panamá, cuya información aparece en El Comercio del 3 de abril del 2017.

El Comercio publicó también el 19 de Marzo del 2019 que 3 propiedades de Pedro Delgado, primo de Rafael Correa, todavía no estaban en poder del Estado, pese a los requerimientos de la Fiscalía y al tiempo transcurrido, 4 años al momento, a igual que en otros casos de corrupción declarados judicialmente. 

De la ficción a la realidad

Andrés Elisseo Mancero Mosquera

En el mundo de los cómics, todo superhéroe tiene la ciudad donde desarrolla sus notables aventuras, pero entre estos escenarios hay una ciudad que se destaca entre todas, por ser reconocida como el tacho de basura del país, Ciudad Gótica.

En esta ciudad es donde Batman ha estado siempre encontrándose cara a cara con enemigos, que lejos de los poderes y trajes fantásticos, hacen de esta ciudad el bastión perfecto debido a su decadencia social y moral.

Una ciudad que se hunde en sangre, caos, delincuencia, narcotráfico y corrupción; una ciudad donde existe gente con el poder de comprar vidas y sobornar a cualquier funcionario con tal de obtener sus viles objetivos, y si no lo consigue, pues los elimina.

Si estas últimas características se le hacen conocidas, pues es quizá porque actualmente Guayaquil se ha convertido en ese bastión del mal, tal como si Ciudad Gótica hubiese salido de los cómics para existir y buscar un lugar en el mundo donde materializarse y escogió a la Perla del Pacífico, que hoy no se engalana, sino más bien se empaña.

Un Guayaquil donde reina la inseguridad a cualquier hora del día, donde la muerte acecha a todos desde la punta de un revólver, donde nadie está seguro ni siquiera dentro de un centro comercial y donde una salida en familia a tomar helado se convierte en el funeral de un niño. ¿Será que el estado de excepción da resultado? Aún cuando sabemos que la delincuencia está tan bien organizada que le es fácil duplicar uniformes y vehículos de la fuerza pública, o que incluso tiene sobornados a algunos de sus elementos.

Solo esperamos que sí, que dé resultado, aunque sin tanta confianza en los gobernantes, pero al menos con la esperanza de poder salir de casa y regresar vivos.  

Impuesto al patrimonio

Sergio Escobar Guerra

En la edición de ese importante medio de comunicación, se publica un artículo del periodista Simón Espinosa C, referente, al proyecto de ley de “Creación de oportunidades” entregado a la Asamblea por el Presidente Lasso.

El periodista en una parte dice: “Si hablara cada semana (se refiere al Presidente Lasso) o al menos cada quince días, mantendría la confianza que la gente te le ha dado; aunque el impuesto patrimonial contenida en tal ley podría ser un tiro en el pie, pues a muchos parecería injusta”. Dadas las circunstancias que ha vivido el Ecuador por la pandemia, imponer un impuesto al patrimonio cuando en el año 2020 los ingresos individuales y de cientos de sociedades y negocios bajaron en un gran porcentaje y unos tantos cerraron sus puertas, sería una arma de doble filo, ya que se podría llevar a la quiebra a todos quienes no puedan pagar el monto del impuesto que se pretende establecer y mantienen un patrimonio elevado improductivo; es decir, no les genera ningún ingreso.

Hay que considerar para tomar esa medida tributaria, que hay personas que tienen su jubilación y se mantienen con inversiones en pólizas, o que para ese propósito tienen sus arriendos, no alcanzarán a pagar un impuesto de 10 000 o 20 000 o más dólares, por dos años y a lo mejor les toque, vender sus propiedades o sus inversiones, llevándoles a un estado de incertidumbre y de caótica situación personal y humana.

En otro grupo, existen ciudadanos que han comprado acciones de compañías que en un momento les producía alguna renta y que en los últimos años el ingreso por esa fuente es negativo. ¿Cómo y con qué cancelarán el impuesto? Si el capital de esos títulos valores fueran, por ejemplo, de USD 600 000 y su propiedad inmobiliaria de USD 200 000, su patrimonio significaría USD 800 000 En este caso el impuesto patrimonial sería de 12 000 cada año, y en los dos años que exigiría la supuesta ley, alcanzaría el monto USD 24 000. Con qué y cómo pagaría el sujeto activo del impuesto esos valores si realmente no tiene ingreso alguno.

Igual consideración podría ser analizada si el sujeto activo del impuesto tendría un terreno de un valor de USD 70000, que no tiene producción alguna, y tampoco mantiene ingresos elevados para mantenerse y pagar el impuesto su patrimonio.

Estas consideraciones y otras, deben llevar al Ejecutivo y a la Asamblea a analizar este proyectado impuesto patrimonial, que por una parte es elevado y por otra, impagable por múltiples ciudadanos convirtiéndole en un proyecto de malestar social, que es lo que menos puede pensar un Presidente de la calidad intelectual, ética y moral del señor Guillermo Lasso.  

Inmortalidad, ¿necesaria o evitable?

Andrea Pérez Rosende

La inmortalidad, ¿interesa conseguirla? ¿Por qué la mayoría de opiniones se envuelven en un aro hipócrita de artificialidad? La idea que se tiene de la inmortalidad es que es algo totalmente artificial y que va en contra de la naturaleza del ser humano, y por ello, no quieren alargar su vida de esa manera. No obstante, cuando estas mismas personas se encuentran mal, tienen una dolencia, se toman una pastilla, que no aparece de la naturaleza, si no que está creada por el ser humano, y no lo consideran artificial. Por esta misma regla de tres, aquellas personas que no quieran la inmortalidad porque es una extensión artificial de la vida, tampoco deberían vacunarse ni medicarse cuando contraen una enfermedad, pues estos remedios también son de naturaleza artificial y alargan la vida al tomarlos. La pregunta es: ¿de verdad no quieren vivir más de la media o tienen un miedo atroz al futuro que les depara?  

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