Cartas al Director / 5 de agosto de 2022

SOCIEDAD IGUALITARIA

Gunnar Lundh

Una sociedad que no respete a sus ancianos y no cuide a sus niños es una sociedad no merecedora  de su existencia.   En el mismo sentido, un país que no aproveche la mano de obra femenina en condiciones  equitativa e igualitaria que los hombres se convierten en una sociedad con una extremidad amputada. Por eso es la importancia de la educación financiera desde casa ni la mujer es esclava de la cocina y tareas de hogar ni el hombre es  un cajero automático con 2 piernas. Ambos son un equipo o los mejores socios estratégicos de vida. La clave en lo posible es no ser dependiente de ninguna persona ni emocionalmente ni financieramente para poder tomar las mejores decisiones y poder  materializar  la igualdad de derechos y oportunidades.  Si me remonto al pasado, un paleontólogo tuvo la suerte de encontrar  huesos  de hace 1 000 años con un fémur curado   o soldado es un claro ejemplo de civilización ya que la sociedad antigua hizo un paro en la vida para curar al vulnerable y no se quedó abandonado en el camino. Hoy en día una sociedad evolucionada es donde el hombre, la mujer, el alto, bajo o vulnerable  tengan las mismas oportunidades dentro de sus características anatómicas, étnicas , sexo o género de progresar y mejorar su condición de vida. No esperemos que nazcan nuevas resoluciones de organismos internacionales para tomar acción..  

UNA REALIDAD INCÓMODA

Macario Stefano Rosania Larrea

Es evidente que la población mundial está sufriendo un cambio histórico. La explosión demográfica sigue en aumento, mientras que la tasa de natalidad se ha reducido drásticamente. En este marco surgen tres variables que son de extrema preocupación y que una vez más, así como sigue sucediendo con el cambio climático, los gobiernos no toman en cuenta y no proyectan sus posibles escenarios para tomar acciones preventivas o a su vez proponer cambios en los modelos establecidos. La primera variable es que la población sigue creciendo por una simple lógica exponencial, es decir, somos tantos seres humanos en el planeta, que así exista una desaceleración del índice de natalidad, seguimos multiplicándonos; y para el año 2100 la población mundial alcanzará once mil millones de habitantes. La segunda variable es que como el índice de natalidad se ha reducido drásticamente, y en la actualidad está por debajo del nivel de fecundidad recomendado para garantizar el recambio poblacional; para el año 2050, es decir en sólo 28 años, más del 20% de la población mundial tendrá 65 años o más.  Y la tercera variable es que, como consecuencia de la baja natalidad, el número de personas en edad para trabajar decrecerá dramáticamente en comparación con las mayores de 65 años.  El momento que unimos estas tres realidades nos damos cuenta que estamos a puertas de un colapso social. La población con 65 años o más se triplicará, y no habrá gobierno que pueda cubrir el gasto asociado a la atención médica, las pensiones y la protección social de las personas mayores, sin que esto produzca un quiebre de su economía. Durante un lapso de tiempo, ni siquiera existirá la cantidad mínima de personas en edad productiva necesarias para mantener al sistema. La preocupación mayor es que más allá de que en nuestro país el sistema de seguridadsocial ya esté quebrado, no hay señales de que en países poderosos y desarrollados se estén tomando las acciones necesarias para que esto no suceda.   

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