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Cartas al Director / 24 de abril de 2022

En el umbral de los cambios

Oleg Karpóvich y Mijaíl Troianski

La guerra de información que desde los primeros minutos acompaña la operación militar especial de Rusia en Ucrania, generó unas interpretaciones deformadas y distantes de la realidad de los objetivos y motivos de la parte rusa.
¿Cuáles fueron las causas reales de la operación militar especial? Sin lugar a dudas, la crisis en torno a Donbás donde Kiev a lo largo de muchos años caldeó la situación saboteando el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk. Los dirigentes ucranianos en reiteradas ocasiones expresaron que los documentos firmados en Minsk no pueden ponerse en práctica y han de ser revisados. Si las relaciones entre Ucrania y las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk se hubiesen desarrollado tal como entre Moldavia y Transnistria, la situación podría considerarse tolerable, pero Kiev agravó el manifiesto desprecio del proceso diplomático con el siempre más recio bloqueo de Donbás y el constante incremento de su agrupación militar a lo largo de la línea divisoria.

Segundo, en toda la geografía de Ucrania, sobre todo en sus provincias del Sureste, durante años se aplicó la política de hostigamiento de la población rusoparlante y de cualesquiera adversarios de introducir en el país una ideología y una lengua únicas. Se creaban condiciones propicias para los grupos neonazis tales como los batallones ‘Azov’, ‘Aidar’, C14, ‘Pravy Sektor’ (todos prohibidos en Rusia) y otros. Las críticas por parte de las organizaciones internacionales, incluidas la ONU y el Consejo de Europa, no ejercieron influencia sobre la postura de Kiev secundada por Washington durante todos estos años.

Por fin, el estado de cosas existente para el pasado 24 de febrero amenazaba seriamente a la seguridad internacional. La renuncia de Kiev a reconocer la opción de los habitantes de Crimea y Donbás en combinación con elpropósito de ingresar en la OTAN refrendado en la Constitución de Ucrania, así como los reiterados lamentos respecto al status no nuclear de este país generaban riesgos de un conflicto global. La renuencia de Occidente a declarar la moratoria sobre la ampliación de la OTAN y renunciar a la admisión de Ucrania en la Alianza evidenciaba que Bruselas y Washington estaban dispuestas a optar por el agravamiento.  Vicerrectores de la Academia Diplomática del MAE de Rusia.

¿Reúne todos los requisitos?

Guillermo Pérez de Castro

Señor Juez Multicompetente, atentamente comparezco ante usted para comunicarle que el día menos pensado voy a asaltar un banco, cuyo nombre y dirección me reservo para que mi acción delictiva tenga todo el éxito posible. Con este antecedente, y con fundamento en lo que prescribe el Art. 89 de la Constitución, y porque sospecho que puedo ser detenido (sin razón alguna), solicito a usted cortésmente se me conceda anticipadamente un hábeas corpus precisamente para precautelar mi derecho a la libertad que consagra la Carta Magna. No está por demás sugerir a usted, señor Juez, que puede dictar cualquier otra medida alternativa, como por ejemplo presentarme ante su autoridad cuantas veces sean necesarias con todo el botín sustraído de la entidad bancaria. Además, como usted comprenderá, temo que padezco una enfermedad catastrófica que me hace acreedor a dicho beneficio. La cuantía es indeterminada. Para cualquier notificación señalo como mi domicilio cerca del banco que voy a atracar, y designo como mi abogado a mi distinguido amigo que reside en los Estados Unidos de Norteamérica. Sírvase proveer (salvo error u omisión). 

Señores Obispos, ¡Digan algo!

Luis Gonzaga Troya

La voz de la Iglesia debería ser una voz profética, no tanto que digan las cosas que van a suceder en el futuro, sino que denuncia las cosas que suceden ahora y que no están bien. San Pablo lo dice “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina.” (1 Tim. 4, 2). Es el tiempo en que ninguna otra institución quiere (¿puede?) alzar su voz sin que los ciudadanos muestren un gesto de desagrado e incredulidad.
Hablen ahora, en estos momentos en que la población necesita de un liderazgo que respetando a los otros, los guíe hacia ese Ecuador del que muchos estamos orgullosos. Necesitamos que alcen su voz profética frente a un poder legislativo envuelto en peleas y egoísmos, necesitamos oír su voz frente a una justicia que libera criminales y que encarcela a inocentes. Hablen ahora en que los que se suponen deben defender al país sólo piensan en defender sus bolsillos. Necesitamos oírlos ahora en que se mata a ciudadanos fuera y dentro de las cárceles. Necesitamos que la voz de Cristo se oiga a través de su voz.

¿Y si nadie les hace caso? Insistan, a tiempo y a destiempo. Muchas dirán que “los curas a la iglesia a rezar y con la Biblia bajo el brazo”. Hablen también contra aquellos que a curas, monjas, obispos los quieren tratar como ciudadanos de segunda por vestir un hábito religioso. Enséñenles que el llamado de Cristo no los hace menos ciudadanos sino que los hace responsables y guardianes de sus hermanos.

Hablen ahora, anuncien y denuncien, ustedes pueden hacerlo; no guarden silencio, no lo hagan porque un día el Señor también les preguntará “¿Qué has hecho? la sangre de tu hermano clama desde la tierra”